SALTA.- En la ancestral lengua kakana “El Tucumán” era “aquello que no termina”, una extensión territorial que iba desde las estribaciones de la precordillera y se perdía hasta donde la vista podía dominar. 

Esa fue la impresión que tuvieron Diego de Rojas y Diego de Almagro cuando llegaron por el antiguo camino del incario en la primera oleada colonizadora. Así ocuparon el territorio y se sucedieron algunas fundaciones, entre ella la de Santiago del Estero llamada “Madre de Ciudades” porque desde allí partirían luego las expediciones que le darían vida a las ciudades que conocemos hoy. 

Mirá también

Sin embargo, en aquella inmensidad, el Virrey Don Francisco de Toledo observó la necesidad de contar con un punto que sirviera de posta entre la capital del entonces Virreinato del Perú en Lima y el puerto de Buenos Aires. Era necesario contar con un enclave “civilizado”.

La búsqueda de contar con ese sitio reconoce como antecedentes la fundación de la ciudad del Barco de Ávila hacia 1550. Un año más tarde en las cercanías del actual pueblo de San Carlos se fundó “del Barco del Nuevo Maestrazgo de Santiago”, más conocida como Barco II del Calchaquí. Y por fin sucedió la fundación del Barco III, salvo esta última, las otras perecieron por distintas razones. La búsqueda continuaría. 

 Los continuos fracasos no amilanaron el ánimo del Virrey Toledo y así en 1580, el Rey Felipe II designa como gobernador al Licenciado Don Hernando de Lerma, quien llegado a Santiago del Estero, tomando vecinos de ésta y de su vecina Esteco, marchó sobre el Valle de Salta y tras fijar los límites el día 14 de abril de 1582, el 16, lunes de Pascua, plantó el rollo y fundó la Ciudad de Lerma en el Valle de Salta. 

Así da comienzo la historia de la actual Provincia de Salta que para la época en que los Borbones realizaron la división administrativa del Virreinato creando el Virreinato del Río de la Plata (1776) ya se había fortalecido como puesto intermedio entre Lima y Buenos Aires, un verdadero “puerto seco” donde repostaban y se formulaba un tráfico comercial inédito hasta entonces que llevó a que esa Salta fuera un importante centro comercial, militar y cultural producto del paso de las caravanas que provenían del Alto Perú y la Capitanía de Chile, hacia y desde Buenos Aires de los puertos del sur y el paso desde la Provincia de la Asunción hacia la Capitanía de Chile.   

Esa posición destacada de Salta cobró importancia durante la Guerra de la Independencia cuando se constituyó en el escenario de los combates donde se consolidó la libertad de ese incipiente país. 

Desde entonces y hasta los días presentes, Salta continúa siendo el epicentro del cruce de caminos y una provincia líder en la Región, donde la variedad de climas y la producción la ofrecen como un punto de referencia a la hora pensar en desarrollar la economía regional y sus posibilidades de conectarse con el mundo asiático por el Pacífico, hacia la Sudamérica restante a través del viejo camino de Lima y hacia el Atlántico, conservando su posición de nudo de caminos.

En un nuevo Aniversario de su Fundación, la actual provincia de Salta se proyecta, además, en el plano político renovando una característica propia de su historia política proponiendo hombres que tienen proyección nacional demostrando que desde el interior profundo el viejo anhelo constitucional del País federal.

Editorial Voces Críticas