SALTA.- Tras la irregularidades detectadas en los pases libres de SAETA, Claudio Juri dialogó con Voces Críticas.

V. C.: Se han detectado irregularidades en los pases libres, ¿sospechan de una estafa?

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C. J.: Una grave maniobra de defraudación fue detectada por agentes de SAETA. Desde la empresa se denunció a los responsables y siguen investigando a más involucrados con respecto al caso. La estafa consistía en vender certificados de alumno regular a usuarios, que pagaban entre 300 y 600 pesos por el trámite, con el cual luego gestionaban el pase libre como estudiante.

V. C.: ¿Cómo era el modus operandi de este estafador?

C. J.: Uno de los objetivos que teníamos este año, era crear el departamento de control, para lo que habíamos empezado a dar las tarjetas anticipadamente con los padrones viejos ya que, una vez concluida esa tarea, íbamos a empezar a verificar todas las tarjetas que había en la calle y todos los pases que se habían otorgado. Con ese objetivo en marcha, se armó el departamento de control. Cuando empezaron a investigar, lo primero que llamó la atención fue la cantidad de certificados del instituto N° 6.005 que tenían, ya que la gran mayoría eran idénticos. Cada cinco de este (certificado), nos llegaba uno diferente, y nos empezó a llamar la atención.

V. C.: ¿Cómo están trabajando para resolver este problema?

C. J.: Un encargado de SAETA se presentó en el colegio para hablar con las autoridades y plantear el problema. Lo atendió la directora, con muy buena voluntad, quien verificó la situación. Nos dimos con que la persona que figuraba como firmante de los certificados hacía dos años que estaba jubilada. Esto no implica que esta persona sea la que esté dando los certificados, sino que, aparentemente, alguien estaba usando el sello y la firma de esa persona para entregar los documentos truchos. Con esa información los agentes de SAETA empezaron a buscar la cantidad de habilitaciones que tenían de ese colegio, que ronda las 1.400, pertenecientes a personas que no figuran en el padrón de alumnos. Empezamos a verificar y separamos los certificados de aquellas tarjetas que habían sido dadas pero que no figuraban en el padrón, que eran 1.400 casos, sobre los que hicimos un muestreo de entre 300 y 400 tarjetas en las que todas las que no figuraban en el padrón, tenían ese certificado trucho con ese mismo formato, con el mismo sello y firmado por esa persona. Lo que hicimos a continuación fue poner en conocimiento a la directora del colegio, quien hizo un acta con nosotros donde quedó claro que todos estos certificados son truchos, y con eso fuimos a la Policía e hicimos la denuncia en la Fiscalía N° 5, del doctor Córdoba.

V. C.: ¿Que perjuicio económico trae aparejada esta situación?

C. J.: El perjuicio económico generado a la empresa estatal a través de esta actividad delictiva es muy alto. Las autoridades de SAETA calculan que solo con las tarjetas detectadas en la escuela, por las que ya hay una serie de denuncias, se generó una pérdida de recaudación que ronda los tres millones de pesos por mes. El monto es muy alto, con ese dinero se podría costear el funcionamiento de tres líneas nuevas.