SALTA.- Finalmente tendrá lugar el juicio contra Juan Pablo Thomas por el delito de lesiones agravadas por el género y relaciones de pareja previa y coacción. El mismo se llevará a cabo en la Sala VII del Tribunal de Juicio a cargo de la Dra. María Livia Carabajal. Serán acusados, también, José María y Juan Luis Thomas, imputados por lesiones leves en perjuicio de una mujer que denunció a todos los hermanos. La audiencia comenzará a las 8.30 y se estima que después de la lectura de la requisitoria fiscal, la víctima cuente su padecer.

Los hechos

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La mujer cuyas siglas del nombre son L.B.L. asegura que en el año 2008 conoció a Juan Pablo y estuvieron de novios un año y medio hasta que se casaron en mayo de 2010. Es allí donde manifiesta comenzó su infierno, tras comenzar a vivir una serie de situaciones que jamás podría haber imaginado.

La mujer relata que durante la fiesta de casamiento, su flamante marido,  mientras los invitados brindaban, le rompió todos los bafles, consola y luces al dj, producto de su excesiva ingesta de alcohol. Ella entre lágrimas se tuvo que retirar al hogar que habían comprado para formar una familia y él recién volvió a los dos días, diciendo que no recordaba lo sucedido y prometiendo que no volvería a suceder.

Según informa el  El Expreso de Salta, la víctima continuó su relato en el que hacía referencia que Juan Pablo, su marido le había propuso que trabajen juntos en un negocio familiar que había heredado, y ella aceptó pensando que la propuesta se debía a que quería que pasemos tiempo juntos, lo que nunca sucedió porque su vida se resumió a largas noches dedicadas a la venta clandestina de bebidas alcohólicas, donde mientras trabajaba, el hombre consumía alcohol en exceso, tenía malas compañías con barrabravas de equipos de fútbol, dormía durante el día, y durante la tarde pasaba horas en el gimnasio por su obsesión con su cuerpo.

El infierno vivido: las declaraciones de la mujer

"Comenzó a consumir anabólicos para ser el hombre más fuerte de Salta, me obligaba a que cuando llegaba cansado lo desvista y lo bañe, le corte las uñas y cuando decía que era algo humillante, me decía que para eso era su mujer para servirlo y hacer lo que él quisiera, que la mujer solo debía limitarse a la cocina porque las que no lo hacían eran putas y que él no iba a ser el marido de una puta. Me negué a complacerlo y ese noche me dio una cachetada prohibiéndome que tuviera contacto con mi familia y amigos porque si hablaba vería de lo que era capaz de hacer, mientras él dormía me dejaba una lista de tareas y yo las cumplía", aseveró.

"Había que comprar para su negocio, limpiar el local, dejar impecable el baño y elaborar lo que fuera necesario para que el pudiera vender como sándwich y cosa dulces que es lo que yo sabía hacer y que inmediatamente volviera a mi casa para dejarla impecable y esperar a la madrugada para que cuando él me avisara me levante a cocinar, ya que no comía comida recalentada. Llegaba a las 5 de la mañana y la comida tenía que estar servida y caliente, con una sonrisa y escuchar sus hazañas en el gimnasio, si no lo hacía, me revoleaba el plato con la comida al piso y lo tenía que limpiar. Prometí callar por miedo y por vergüenza", agregó la mujer.

"Cuando llegaba en estado de ebriedad, me obligaba a tener relaciones sexuales y que si no lo hacía me iba a matar, que iba a terminar flotando en algún río, que él no perdía nada, al contrario que le hacía un bien a la sociedad, porque los excrementos humanos como yo que no tenían donde caerse muerta no tenían que existir. Cada vez fue más seguido, y después se tornó cotidiano. Nacieron mis hijos y trataba de actuar como si todo estuviera bien porque me amenazaba que si mis hijos me veían llorar o reclamar algo la pasaría peor", afirmó.

Después de 6 años de matrimonio, cuando la víctima junto el coraje de decirle que no podía seguir a su lado, el hombre le propinó un golpe a la altura del mentón y le agarró del cuello desde atrás, con sus técnicas de jiujitsu y de peleas de jaula que practicaba diariamente. "Intente gritar pero presionaba cada vez más fuerte y me insultaba. Por el ruido y gritos, se acercaron sus hermanos y yo pensé que llegaron a socorrerme pero fue peor porque también comenzaron a denigrarme y a tratarme de ladrona. Juan Pablo me empujó y caía al piso y es ahí donde los hermanos me dieron patadas, mientras me decían cállate puta de mierda, quien te crees que sos, a nosotros nos conoce todo Salta", concluyó.

La mujer pudo escapar del calvario y logró llevarse consigo a sus hijos. Radicó la denuncia correspondiente y acudió a su madre, quién nunca se imaginó las penurias de su hija porque de ella también se había distanciado. La causa siguió su curso con una abogada de oficio que acompañó a la víctima durante los primeros días. Las amenazas nunca cesaron e incluso, la hermana de los Thomas, quién es abogada, intentó hacerle firmar un escrito a la denunciante, para que desista de sus acusaciones y argumente que estaba desequilibrada emocionalmente. La causa estaba a punto de prescribir pero el juzgado parece haber actuado a tiempo y ahora esclarecerá la controversia entre la víctima y los hermanos Thomas.