SALTA.- Una sensación de angustia colectiva recorre por estas horas el país mientras el dólar –aunque verde- está poniendo todo colorado. 

En las Redes sociales se incrementa el pedido de que Mauricio Macri renuncie, lo cual no es ni remotamente recomendable, ya que pondría en riesgo la gobernabilidad y encendería aún más los ya recalentados ánimos sociales. 

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Pero si para el ciudadano común la situación es preocupante, para los políticos de Salta asociados a “Cambiemos” lo es todavía peor. Los dos funcionarios PRO (que no es lo mismo que PRO funcionarios), Martín Grande y Gustavo Sáenz que han manifestado aspiraciones a cargos ejecutivos para el año próximo, son los más perjudicados por esta situación. 

El diputado nacional Martín Grande que supiera decir “Voy a ser el cadete de los salteños cuando gane la elección", ha demostrado ser nada más que un títere del gobierno nacional dispuesto a justificar hasta lo injustificable. Un típico caso de “obediencia debida”, sin duda. 

Pero quien está quedando aislado en la bahía es Gustavo Sáenz, que tras un comienzo avasallante renovando las calles que la gestión de Miguel Isa había dejado como un campo lunar, cambiando la fisonomía céntrica y proyectando mega obras que ciertamente la Ciudad de Salta necesita, ahora ve frenado este impulso por los recortes de dinero que su mismo socio político le está haciendo. 

El futuro de Sáenz no es promisorio para nada. No cuenta con un equipo político solvente, tal como se comenta en el ambiente político, ya que su primer anillo son amigos, que en todos estos años, no han demostrado tener en la cabeza una sola idea política. No tiene estructura de campaña ni un periodismo amigo sino rentado. Pero lo peor es que Sáenz no tiene peso político propio como para aspirar a la gobernación, y para colmo como están las cosas mostrarse al lado de Macri es jugar a la ruleta rusa, pero con el cargador lleno. O sea, no tiene opciones. 

¿Qué hará Gustavo Sáenz? Es impredecible, la política sin dinero no existe. Tal vez, la única posibilidad que tenga es la de buscar rápidamente armar un equipo político y con una prensa solvente que lo ayude a mostrarse como un piloto de tormentas. Si Sáenz capea el temporal sin dinero y sin Macri, habrá demostrado que es un político capaz de hacer de Salta una provincia sustentable. 

Por ahora, con un entorno mediocre y sin fondos, quizás una reelección pueda ser lo máximo que alcance.-

Por Franco Alvarado para Voces Críticas