SALTA.- Es un clásico agraviar la figura de Alfredo Olmedo. En público, los políticos se cuidan de mencionarlo aunque en los corrillos de café se cruzan bromas, tal vez como una forma de adormecer la preocupación que les provoca “el amarillo”. 

Es que Olmedo resulta una “rara avis” dentro del esquema político porque  rompe con el molde tradicional del dirigente. Embiste sin problemas todos los frentes abordando temas que el resto no suele o no puede tratar. 

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Cuestiones puntuales como el servicio militar, la castración de violadores, la vía libre a disparar para la policía, la construcción de una cárcel en la Puna y su famoso “Prueben trabajando” que aplica desde los piqueteros hasta con sus pares en la Cámara de Diputados inclusive, son cuestiones de las que todos se cuidan de hablar pero que son los temas que la gente quiere escuchar.
 

El histrionismo de Olmedo, sin embargo, gana espacios entre el electorado porque expresa lo que la mayoría está pensando, a pesar de la distancia que pueda existir con la posibilidad de que sus ideas lleguen a la realidad. 
 
En la superficie arrecian las críticas y las burlas hacia un Olmedo que sin embargo preocupa porque después del gobernador Juan Manuel Urtubey es el que más mide. 

Hasta hace unos cuatro meses la figura de Olmedo sumaba unos 20 puntos promedio,  mientras que a la fecha, dependiendo de quien realice el sondeo, podría ya estar superando esa marca y sin manejo de redes sociales ni campaña.

Solo y en las circunstancias actuales es imposible que Alfredo Olmedo aspire a ser el próximo gobernador de Salta, pero en una alianza las cosas cambiarían notoriamente. De allí que “sotovoce” en los análisis de perspectivas todos estén mirando hacia la figura del sojero ya que una virtual alianza desequilibraría cualquier balanza.

El hombre de Rosario de la Frontera es consciente de esta situación y se muestra cauto, impasible pero tenaz en su discurso mientras el resto de la clase política de Salta se muestra indiferente ante lo que podría llegar ser un fenómeno político que cambie el rumbo de la política salteña.

Por Franco Alvarado para Voces Críticas