SALTA.- La política de Salta de los últimos años no tiene memoria de un periodo electoral tan atípico como el que transcurre en el presente de camino hacia un recambio que alcanza desde la presidencia de la nación, pasando por gobernaciones hasta concejos deliberantes, y donde a mediados del mes de mayo, en términos populares se podría decir que “no pasa nada”.

Y no pasa porque no hay un candidato que sea “la fija”, ni tampoco un bendecido por el gobernador Urtubey. En otros tiempos a esta altura del calendario electoral, un candidato medía entre 30/40 puntos y subiendo, pero hoy el que más mide, aunque salta y no alcanza, apenas junta unos 25 puntos en promedio. El que le sigue aunque, mide bien, paradójicamente no tiene partido. Y luego siguen la ristra de nombres que apetecen pero no consiguen llegar mucho más allá.

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En este escenario propio de una comedia de enredos y con algunos actores de kermesse, de pronto aparece el intendente de un pueblito pequeño como Vaqueros, Daniel Moreno, quien con visión estratégica decide generar el hasta aquí, hecho político más trascendente de los últimos tiempos, invitando a sus pares del Foro de Intendentes a celebrar un cónclave en esa localidad y luego a degustar un almuerzo criollo en su domicilio particular. 

La iniciativa fue celebrada con alborozo por todos los intendentes, incluido  su presidente, Mario Cuenca, quien no sólo aceptó gustoso el convite, sino que para acompañar la iniciativa de su par vaquereño aportó las empanadas y a su empleado más cercano para que hiciera las veces de mozo.

Hasta aquí la única pregunta que trepanaba la masa encefálica de los intendentes era: “¿Y quién va a ser el gobernador?”; así, Moreno decidió dar un paso adelante llevando frente a ellos al hombre, que según él, más conoce la situación de la provincia y pretende gobernarla, Fernando Yarade quien explicó a la masa de jefes comunales los lineamientos de su candidatura a gobernador. 

Rozando el sainete, algunos intendentes procuraban esconder sus rostros de los fotógrafos quizás por temor que el otro aspirante a la gobernación –Gustavo Sáenz- los viera. Más allá, del “Guinnes” de las denuncias, Julio Jalil, lucía sus anillos de oro, su Rolex y unas botas de suculento precio. Tarde, pero seguro, hizo su ingreso primero, el prominente abdomen seguido de la persona de Manuel Cornejo de Campo Quijano, que resuelto se encaminó hacia el lado de la parrilla. Más allá, Lara Gross se ofrecía al saludo de quien se le cruzara acreditándose: “Lara”, un grupo logró escurrirse hasta donde crepitaban los costillares a la cancana para darse a una previa donde no faltó una voz de alerta surgida desde el montón: “¡Che, no hay vino!”.

Notoria fue la ausencia del intendente de Rosario de Lerma, Ignacio Jarzún, alias “Nacho”, quizás porque deseaba conservar sin deterioro su sueño de ser vicegobernador de Sáenz, o tal vez porque las calorías de tan pantagruélica comida podían afectar su estilo “fitness”. 

Tan interesante fue la movida servida por Daniel Moreno que de pronto, exhumada de alguna catacumba política se levantó para estar presente la dúctil Adriana Pérez, aquella que alguna vez declarara: “Yo soy todo servicio. Yo le pedí al gobernador la secretaría de minas y me dieron cultura”… 

Mientras las empanadas de Mario Cuenca se demoraban, y crecía la hambruna entre los alcaldes, continuaban llegando comensales no previstos, signo inequívoco de la intriga que el evento había despertado en el ámbito político. Como en un “25 de Mayo a la criolla”, todos querían saber de qué se trataba. Preocupado, un intendente de grueso porte porque la ecuación entre empanadas y asistentes no cerraba, expresó por lo bajo: “Espero que las empanadas de Cuenca se dupliquen como su sueldo”. Y sí, “todos unidos triunfaremos”, dicen.

Por fin llegó el momento culminante cuando la espigada figura de Fernando Yarade hizo su ingreso y la galería donde los periodistas se entregaban al solaz gastronómico quedó vacía y todos corrieron por su nota. Más atrás, sugestivamente, sonaba un desafinado émulo de Ricky Maravilla remarcando “Cuidado con la bomba chita” ¿Sería un advertencia?

Lo demás fue de forma, discursos de agradecimiento, palabras formales del candidato, aplausos, postre y despedida. 

El dato político central de la jornada ha sido, sin duda la decisión del intendente Daniel Moreno, de poner en marcha la maquinaria política de la provincia ante una quietud asfixiante tomando la delantera y convocando a uno de los hombres claves del momento.

Entre tanta mediocridad, el intendente de un municipio de tercera categoría con presupuesto pequeño, demuestra tener ideas y mezcla la olla política sorprendiendo a todos. De hecho, en alguna mesa se escuchó decir a Moreno que es preciso “Comenzar a discutir el futuro de los salteños y tenemos que acompañar a un candidato que tengas todas las respuesta a los problemas presentes y futuros de Salta”. 

No sería este el único ni el último ágape de este tipo y otros candidatos desfilarían próximamente por la casa de Moreno: ¿El próximo será Gustavo Sáenz?

Escuchá el audio exclusivo de lo que Fernando Yarade dijo a los intendentes

Por Gonzalo Cisneros para Voces Críticas