SALTA.- A nadie escapa que los tiempos que se viven están dominados por el caos. Una sensación de épocas proféticas de tono bíblico parecen anunciarse cuando se ve que la sólida Iglesia Católica se resquebraja por todas partes. 

Ya supo decirlo el Papa Paulo VI cuando un enajenado destruyó a martillazos la imagen de La Piedad de Miguel Ángel: “El humo de Satanás se ha filtrado por las grietas de la Iglesia”. Hoy, se podría decir entonces de que el templo y la cocina, se han llenado de humo, parafraseando al dicho popular. 

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Así es como ahora se forman colas de personas que renuncian a su bautismo y a su pertenencia católica, un acto administrativo que no guarda relación con la fe, como si para creer en Dios hubiera que anotarse en alguna parte. Los pueblos más antiguos fueron más libres en eso, y por lo tanto más simples a la hora de honrar a un dios. 

A la par, se observa una multiplicación de cultos y de ritos que ofrecen un variado menú esotérico donde se encuentran desde duendes virtuosos pasando por brujas sin escoba y llegando a enviados y sucesores de maestros ascendidos. 

Sin embargo, un detalle no deja de ser curioso y es que estas prácticas tienen gran predicamento en las altas esferas del poder. 

Consultado un practicante del Umbanda que pidió reserva de su nombre, el hombre aseguró que “hay funcionarios que están en sectas extrañas. El Umbanda es una religión pero hay algunos que participan de ritos extraños, con sacrificios de animales y cuestiones sexuales medio raras”.

El motivo de estos rituales sería pedir más poder y dinero. Otros, siempre al decir del informante, acuden a estos ritos sólo a pedir para que les vaya bien en los “levantes”. En el Umbanda, por ejemplo “existe un ritual que se hace con una vela roja invocando a la Pomba Gira, una entidad poderosa, una bruja potente pero muy peligrosa de invocar que concede favores sexuales”.

Pareciera que el feminismo también alcanzó el rango de los cultos y las mujeres tienen los suyos propios. La misma fuente asegura que “Las mujeres practican cultos más relacionados con la brujería. En Salta hay un par de brujas que se han hecho famosas, se reúnen en casas donde se visten con capas brillantes, con la cabeza cubierta y dibujan una Pentalfa (Estrella de cinco puntas) en el piso, encienden velas y giran alrededor haciendo oraciones esotéricas”. 

 

 

Un rasgo destacado de estas pseudo religiones y cultos es que a diferencia de las grandes religiones parecieran no ser para cualquiera. Así lo explica el relator quien señala que “En estos círculos no entra cualquiera y esto por dos razones; la primera es para proteger el secreto. Acá vienen altos funcionarios, jueces e incluso algún ex sacerdote cuyos nombres no pueden divulgarse. Por otro lado, pertenecer a estos círculos esotéricos es muy caro. Si querés más dinero, tenés pagar buen dinero”. 

La razón de los costos tiene que ver además de los “honorarios” al “pai”, “maestro” o como se llame y son los elementos que debe aportar el participante para cada sesión. Velas, velones, velas con formas humanas, polvos, inciensos o perfumes que no son nada baratos. En algunas ocasiones hay que sumar también algún atuendo especial, porque no todas las “divinidades” tienen los mismos gustos. 

Sobre si es peligroso trabajar con espíritus, el entrevistado dijo que “Depende de qué es lo que se pida. El que pide bien recibe bien y el que pide mal recibirá mal, porque al fin, todo vuelve”. 

Pensamos, sin embargo, que el terreno de los espíritus es cosa siempre preferible de no tocar porque en la Biblia advierte en varios pasajes que Dios ha separado el mundo de los vivos de aquel de los muertos y siempre será preferible todo esfuerzo humano basado en la fe que andar tentando favores del más allá con espíritus que no ofrecen ninguna garantía.

Por Martina Guzmán para Voces Críticas