SALTA.- Rumores van, rumores vienen, en la arena electoral los políticos se entretienen. En este terreno pantanoso, así se podría definir el panorama político nacional y local, todos miran expectantes el hasta ahora vacío ring  del panorama electoral salteño, que alberga más dudas que certezas y orejea el futuro con mirada perdida en la nada, producto de la falta de definiciones e incertidumbre que reina también en el escenario nacional.

Aceitando los motores, pero calentando más de cerca lo que habría comenzado como un “empujonazo” de partidarios, seguidores y animadores, que despertándose de la larga siesta dominical y viendo el desierto en que Salta se halla en materia política, vienen coreando primero sotto voce y a estas alturas a viva voz el nombre de Júcaro como candidato a la gobernación salteña.

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Mientras Urtubey bañaba su ego jabonándolo con la ansiada foto junto a Macri sobre la cual habló el país ayer, en Salta cobró fuerza en las últimas horas el rumor de que Juan Manuel Urtubey ya habría “arreglado con Juan Carlos Romero” su lanzamiento a gobernador de Salta, dejando a un lado a Gustavo Sáenz, quien tendría que correr literalmente con sus propios colores, a saber, y a estas alturas estaríamos preguntándonos cuáles serían, en este yuyaral político en que se convirtió el escenario de este último tiempo, camino que viene recorriendo y demostrando con obras en la ciudad, dotado además de su innata llegada popular. Sáenz no solo puede ostentar su gestión, sino también el cariño dispensado por la gente, pues en poco tiempo cambió la cara a la ciudad, tarea nada fácil, dado que el anterior mandatario capitalino, Miguel Isa, se dedicó a hacer la plancha y a "trabajar" en provecho propio, dejando una ciudad totalmente detonada por los pozos y por la nulidad en su accionar a favor de la misma durante los largos años que abarcó su mandato.

¿Y Yarade? Bien, gracias, porque como reza el dicho “A rey muerto, rey puesto” podría llegar a convertirse en el flamante vicegobernador de un Romero remixado y muy power, que vendría por el bronce, dispuesto a tomar las riendas de una Salta minada por la incertidumbre electoral, o bien podría ser premiado con la cucarda de jefe de gabinete.

El papel que desempeñaría el intendente capitalino, que anunció oportunamente su candidatura a gobernador de la provincia de Salta, no sufriría cambios de momento, ya que viene trabajando en el llano desde que lo anunciara allá no tan lejos y no hace tanto tiempo, de la mano del campera amarilla Olmedo, oportunista serial, rodeado de dudosos asesores, donde ocasión que ve, ocasión que aprovecha para arrogarse el favoritismo como candidato a gobernador o senador nacional de vaya a saber qué “encuesta” voladora, carente de fundamentos y sospechada de haber sido sufragada por su propio bolsillo, aunque algunos hasta eso ponen en duda, ya que pregonan que su campera debería llevar el color verde, no el de las feminazis aborteras, sino más bien por el color del cocodrilo, que no sería el emblema de la reconocida marca francesa Lacoste sino el símbolo que acreditaría su poca afición a desprenderse del dinero…, tacañería que le llaman.

Esta decisión arrastraría también las candidaturas a legisladores nacionales, moviendo las piezas de forma tal que correría con caballo de comisario para la candidatura a gobernador de Javier David, desplazando al Oso Leavy a la vicegobernación o disputando un escaño en la senaduría nacional.

El podio de diputado nacional convocaría a una de las pocas figuras sin lastre y con sobrado lustre de la política salteña, estamos hablando de Julio Argentino San Millán, de vasta experiencia en materia legislativa en el Congreso de la Nación y reconocida trayectoria política en el país y en el exterior, quien estaría en la estructura de los propuestos por el Júcaro para el armado de su lista.

¿Rumores son amores? No lo sabemos a ciencia cierta, pero todo estaría por cocinarse a unos cuantos kilómetros de Salta Capital, más precisamente en la ciudad de Metán, donde confluiría hoy viernes más de un candidato para este desaguisado político. Midiendo fuerzas como en una suerte de pulseada invisible estarán sonriendo de costado, mientras van dando y barajando esta mano, escondiendo las cartas pero evitando jugar al quedo.

¿Disputará Juan Carlos Romero con firmeza la gobernación de Salta? Todo indicaría que en las próximas horas se adelantarán varios casilleros en este ajedrez electoral. Romero, con los motores encendidos, esperaría el silbido de largada a la gobernación de Salta, porque nada está dicho y todo puede volver a empezar, en una palabra barajar y dar de nuevo, como lo hizo Cristina Fernández de Kirchner y el show montado hace días cuando anunció su candidatura a vicepresidenta, enrostrando a Alberto Fernández la presidencia de la Nación, dejando atónito hasta al más avezado analista político. No creo en brujas… pero que las hay, las hay. Continuará.

Por Gonzalo Cisneros para Voces Críticas