SALTA.- Eran tiempos felices para los funcionarios kirchneristas de Salta. Bastaba ser amigo de algún funcionario nacional o haber aceitado alguna relación para convertirse en una suerte de Rey Midas convirtiendo todo lo que tocara en oro, por decirlo metafóricamente.

El entonces Intendente de Salta, Miguel Isa, en plena época del Kirchnerismo, era un “Kumpa” confeso, que tenía teléfono directo con la Casa Rosada.

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En aquellos años Isa contaba con un alfil que le aportaba la materia gris que le faltaba al gabinete municipal, era el Arq. Raúl Kalinsky que también jugaba en la primera “K” por su relación estrecha con Juan Pablo Schiavi  y Ricardo Jaime, condenados a 8 y 6 años de prisión respectivamente por delitos conexos con la Tragedia de Once. Kalinsky era el operador en la compra de los trenes que venían desde España y traía en sus espaldas causas penales cuando participaba de la gestión porteña de Carlos Grosso, y así también partió de Salta perseguido por unas doce causas por enriquecimiento ilícito.

En el caso de Miguel Isa, puntualmente, su relación directa habría sido con Julio De Vido, detenido como se sabe, por causas de corrupción durante el gobierno anterior, cuyo sicario, José López –también detenido- habría obrado de enlace directo con Isa.

De esta manera y por ahora, son dos los tentáculos que unen nombres encausados y/o sospechados en la llamada “Megacausa del dinero K” que llegan hasta Salta. Se comenta en los corrillos cercanos al “Isismo” residual, que existe preocupación por posibles vinculaciones que surgieran en la medida en que los empresarios y los mismos acusados puedan profundizar sus declaraciones, no tanto por posibles llamados de la Justicia, sino porque las obras donde estuvieron involucrados fondos o acciones políticas de los cercanos a Miguel Isa puedan dañar su imagen en momentos en que se lanza a competir por la gobernación de la Provincia de Salta.-

 

Por Franco Alvarado para Voces Críticas