SALTA.- El poder significa dinero y esta ecuación de billetes más lapicera desemboca irremediablemente en desvaríos sexuales. De hecho suele decirse en los ámbitos políticos de que los funcionarios cuando llegan al cargo lo primero que cambian es “El celular, el auto y la mujer”. Claro, algunos no la cambian sino que consiguen alguna “amiga con derecho a roce” y a goce también. Y dependerá de la jerarquía y del sujeto, existen quienes hasta han formado su pequeño harem.

Esto de las amantes y los amantes, porque ellas hay también que consiguen su propio “chongo”, como se dice en la jerga, es uno de los temas que se inscriben en la categoría del famoso “de eso no se habla” pero que todo conocen. Se nota sobre todo en los casos de aquellos que llegan por primera vez a un cargo y se encuentran con varios ceros en su saldo del cajero que hasta hacen una ostentación de sus “logros” denunciando la calaña de persona que son, porque quien expone a su amante como un trofeo, además de adúltero es un rufián, porque los “caballeros no tienen memoria”. 

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El hecho es que la rutina diaria en las oficinas del Estado Provincial y Muncipal, como así también en los estamentos judiciales, entiéndase Poder Judicial, Federal y Ministerio Público, denuncian quién es quién… o quién anda con quién. 

En efecto, la cosa tiene que ver con el horario de arribo, las costumbres que tienen y el atuendo que utilizan, de modo que es fácil detectar a las amantes y a los “ñoquis”. Así, los nobles empleados de planta o contratados que realmente quieren trabajar y defender su magro sueldo arriban entre las 7 y las 7,30, dejan sus bártulos personales en su escritorio y vuelven a partir hacia la cocina munidos de termo, tazas y utensilios mientras se escucha el característico ruido del plástico desenvolviendo tortillas y facturas varias. Hacia las ocho, retornan en improvisada fila hacia sus lugares dejando una estela de humo, como las viejas locomotoras a vapor proveniente de las humeantes tazas. En tanto, los contribuyentes sufridos comienzan a agolparse en las ventanillas esperando que termine el momento social del desayuno que ocurre cercano a las 8.30, a veces 9.00 de la mañana. 

 

 

 

 

Para esa hora comienzan a llegar los funcionarios cuya primera orden del día es el cafecito con alguna medialuna y “edulcorante por favor”, un canto a la hipocresía calórica ya que luego desfogarán a mediodía su apetito con una napolitana pulsuda o similar en algún restaurante de cuatro estrellas. Mientras, los contribuyentes continúan esperando ser atendidos. 

Pero el plato fuerte se presenta cerca de las once de la mañana cuando la playa de estacionamiento comienza a poblarse de vehículos de alta gama y sobre todo camionetas 0Km desde donde descienden damas producidas, con uñas esculpidas que delatan la distancia que las separa de los quehaceres domésticos y cuerpos moldeados en plástico, todo tan artificial como la relación que exponen. 

Estas “Damas” que no son nada gratis, llegan a despachos perfumados que ocupan durante el lapso de una hora, hora y media; un “part time” sufragado por los contribuyentes que para esa hora han comenzado a ser atendidos, llegan hasta estas secretarias VIP con sus papeles, quejas o preguntas y son derivados inmediatamente hacia alguna que realmente sabe porque no es de buen ciudadano interrumpir el café, el limado de uñas o el despunte de pestañas, tareas administrativas que son pagadas con un “AP” (Agrupamiento Político”) Nivel 1, generalmente.

La gente que es mala y comenta desconoce que estas trabajadoras justifican su salario y sus vehículos trabajando horas extras en exóticas playas, exclusivos “Restó” o lujosos hoteles alojamiento, mientras los que llegaron a las siete comienzan hacia las dos de la tarde a retirarse formando democráticas filas para tomar el colectivo, mezclados con los contribuyentes que perdieron una mañana. 

En no pocas ocasiones, estas horas de servicio se han extendido hasta entrada la noche en que las oficinas continuaron ocupadas a pesar de las luces apagadas seguramente discutiendo estrategias de posicionamiento que elevaron la temperatura de la discusión promoviendo  que los guardias confundieran los murmullos y ruidos con expresiones sobrenaturales. Pero entre fantasmas –se dice- no se van a andar pisando la sábana.  

Claro que no todo son féminas glamorosas, también existen quienes “curten” una onda más inclusiva y tienen como amantes a muchachos de físico trabajado, ropa Pierre Cardin y “timbos” de Boticelli, chupines de tonos electrizantes. En algo coinciden “unas y otros”, en los perfumes y el Chanel Nro 5, parece que hacer furor. 

Lógicamente, esta fiesta negra es pagada por el dinero de los contribuyentes que esperan largas horas para cumplimentar sus papeles, mientras quienes deben solucionarle los problemas o sacar una sentencia, todas diligencias en las que se juegan a veces instancias críticas de los ciudadanos, están más ocupados en regalarse una buena vida. Una doble vida.

 Los lectores, seguro querrán saber los nombres de las reinas y de los reyes en cuestión. En una próxima entrega, por desgracia para los involucrados, tendrán este infartante capítulo. Desvelaremos a los "afortunados/as". ¡No los defraudaremos!

Por Martina Guzmán para Voces Críticas