1.- Sentido y magnitud del desafío

La elección de los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura de Salta fue, para mi y los colegas de la Lista “Justicia Independiente” (formación cívica, intergeneracional y programática), una aventura fascinante.

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El desafío era enorme: Enfrentar a la poderosa y bien aceitada maquinaria que desde hace casi una década controla todos los resortes institucionales del foro salteño. Se trataba, además, de poner fin a su hegemonía e inaugurar una nueva época que abra espacios a renovadas expresiones cívicas y gremiales.

El grupo que decidió encarar el desafío tenía un diagnóstico que, a la postre, se mostró atinado:

La representación de los abogados en el Consejo de la Magistratura funcionaba como el furgón de cola de Los Que Mandan en la provincia y en la Corte de Justicia.

Aquella hegemonía al servicio de la política facciosa causaba desaliento, desencanto y hartazgo en crecientes sectores de la abogacía. Las practicas clientelares y los vicios del caudillismo elemental eran responsables de aquel sometimiento de la abogacía al “orden establecido”.

El estamento de los abogados, otrora ámbito de debates, de apego a la Constitución, de defensa de la profesión y de resistencia a dictaduras y hegemonías, se encontraba paralizado, carente de ideas, sometido a la rutina del “si Guillermo” y otras inconsecuencias por el estilo.

Un grupo reducido circulaba en la cúpula y repetía el clientelismo y el amiguismo que convalidaban sin rechistar en el ámbito del Poder Judicial de la Provincia.

2.- La construcción de una alternativa

El aparato oficialista, ante nuestra presencia electoral, cerró viejas heridas internas, se presentó unido, y usó todos los resortes institucionales que controla para repetir mayorías absolutas y excluyentes.

Se mostró dispuesto también a recabar el apoyo del gobernador, de su corte, y de la prensa que controla. Estaban acostumbrados a arrasar cualquier atisbo de resistencia y ofrendar esas unanimidades a Los Que Mandan.

Pero, como quedó demostrado ayer, no contaban con aquel hartazgo de centenares de colegas. Con el cansancio de muchos otros ante el pésimo funcionamiento del servicio de justicia, donde el abogado sin padrinos es víctima de moras, arbitrariedades y discriminaciones. Con la bronca silenciosa de los que sufrieron postergaciones o destratos en el accionar del Consejo de la Magistratura.

Mientras que en los pasillos algunas voces alertaban contra el circulo cerrado que controlaba la representación de los abogados, el grupo hegemónico permanecía instalado en la ilusión de la mayoría absoluta y eterna.

Este grupo articuló su estrategia sobre ejes tan endebles como falsos: Si “ellos” eran el no va más del feminismo, y de la anti política, la Lista Justicia Independiente era una reedición del machismo vallisto y la portadora de la politización del foro.

El primer argumento chocaba con los hechos: Su lista era encabezada por un hombre, y nuestra lista llevaba al frente a una mujer.

La apelación al apoliticismo, además de intelectual y democráticamente insostenible, era falsa. Ignoraba su propia trayectoria; pasaba por alto la composición de su lista; ocultaba sus vínculos con Las Costas y con el rincón oscuro del segundo piso de la Ciudad Judicial. Se contradecía con su convalidación de decenas y decenas de concursos teñidos de nepotismo y de reconocimiento a lealtades personales y políticas.

Para nosotros, la función del Consejo de la Magistratura forma parte de la Política institucional en su más alta expresión, en tanto y en cuanto tiene a su cargo participar en la conformación de unos de los poderes del Estado.

Sostenemos que la función del Colegio de Abogados, además de lo puramente gremial, ha de vincularse con la defensa de las instituciones de la república y comprometerse activamente con el buen funcionamiento de la democracia constitucional.

3.- Una alternativa programática

Es bueno recordar aquí que al constituir la Lista Justicia Independiente (el 28 de febrero pasado) publicamos el documento titulado “A los Abogados de Salta”, que recogía coincidencias y postulados.

Más adelante formulamos propuestas para mejorar el funcionamiento del Consejo de la Magistratura y, por ende, del servicio de justicia.

El documento se tituló “Por una Justicia Justa, Independiente y Eficaz” y propuso exigir el compromiso de los jueces con la democracia constitucional y los derechos humanos, abrir a la participación de universidades la definición de los enunciados temáticos de los concursos y de la tabla de puntajes.

Nosotros queremos acabar con la discrecionalidad con la que el gobernador selecciona al magistrado de entre la terna aprobada por el Consejo de la Magistratura. Queremos acabar con este y con otros espacios abiertos a arbitrariedades o ambigüedades en el proceso de selección.

Demandamos: Puntajes objetivos. Igualdad de oportunidades para los abogados “de la calle”. Perspectiva de género en el Consejo y en la Justicia. Transparencia (publicidad de expedientes, actas y antecedentes profesionales de jueces y magistrados). Ética (Código Iberoamericano de Ética Judicial, con un tribunal independiente; excusación de vocales cuando concurran causales legales o morales). Responsabilidad de los vocales (votos individuales y fundados). Mayor peso de los representantes de los abogados (mayoría cualificada para aprobar ternas, aprobación mayoritaria de la Memoria Anual). Mejora sustantiva en la formación de candidatos y de magistrados (incorporando asuntos tales como la constitucionalización de los derechos sustantivos y procesales, y la teoría y práctica del control de convencionalidad). Y, el fin de nepotismos y politización.  

Proponíamos, por tanto, reemplazar el clásico “intercambio de figuritas repetidas” y las componendas sectoriales, por un debate de propuestas que atiendan al interés general, a las demandas cívicas, al compromiso profesional de los abogados con la democracia constitucional.

4.- Leer bien lo que surgió de las urnas

El resultado de las elecciones del viernes 22 merece algunas observaciones preliminares.

En primer lugar, hay que lamentar la baja participación de abogados. Que sólo concurriera a votar el 30% de los empadronados expresa, además del escepticismo de muchos colegas y la negligencia de otros, las fallas del calendario electoral.

Un calendario que fue retrasándose hasta constreñir el plazo de campaña a dos días hábiles (contados desde la oficialización de las listas).

Cuando la Lista Justicia Independiente pidió una ampliación de 24 horas, el omnipotente señor Catalano rechazó “in limine” nuestra pretensión.

Igual suerte corrió nuestro pedido dirigido al Colegio y a la Caja de Abogados para que -a través de la prensa- recordaran a los abogados su deber de concurrir a votar.

La segunda observación apunta a la introducción del voto electrónico. Que se hizo desoyendo las fundadas observaciones acerca de su vulnerabilidad, y sin las garantías estipuladas por las leyes salteñas.

Si nuestra lista toleró esta situación, lo hizo en aras de no retardar la elección de representantes de la abogacía en el Consejo de la Magistratura, y convencida de la falta de objetividad de las instancias de control.

Por lo que se refiere a los resultados finales, pienso que hay varias lecturas y varias formas de evaluarlos.

Para nosotros, fueron altamente satisfactorios.

1) Porque nos permitieron romper la hegemonía de Los Que Mandan e introducir aire fresco, constitucional y republicano en el Consejo de la Magistratura.

2) Porque son argumento suficiente para abordar nuevas iniciativas de renovación de la abogacía y de la justicia.

3) Porque convalidaron nuestros objetivos modestos pero audaces en razón del peso del aparato oficialista y sus métodos.

Pero, además de los fríos números, está bueno leer también los rostros y actitudes de los protagonistas en la hora de la verdad.

Mientras que el equipo de la Lista Justicia Independiente festejó ruidosamente el resultado, el oficialismo se sumió en la tristeza y el desconcierto. Sus rostros, por demás expresivos, mostraban desazón y preocupación por los cambios futuros que el resultado de esta jornada cívica hacen previsibles.

Salta, 23 de marzo de 2019.

José Armando Caro Figueroa para Voces Críticas

Abogado  - Candidato Lista Justicia Independiente