SALTA.-En los corrillos cercanos a los asadores donde los fines de semana se “cocina” el futuro político de Salta si es que se puede hablar de algún futuro al menos promisorio en las actuales condiciones, se barajan varias hipótesis para tratar de brindar una oferta más o menos respetable a los salteños, ya que hasta aquí no hay un solo nombre de peso.

El estilo personalista de Juan Manuel Urtubey ha obrado como la sombra del algarrobo bajo la cual no crece nada y ahora cuando hay que poner un alfil en el tablero todos son peones, nada más, para colmo la mayoría medio pelo.

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Así es como se están ensayando nombres como el de Carlos “Tonka” Parodi a quien no votarían más que sus familiares y aquellos que piensan seguir viviendo bien de su mano. Otro prospecto sería Lucio “Pino” Paz Posse a quien los números de Federico Posadas y su malograda consultora lo hundieron deliberadamente, por ahora tratando de echar agua en la brasa caliente que le dieron con Aguas del Norte. Una fuente cercana al cenáculo “U” refiere que el propio Gobernador le bajó el pulgar a las aspiraciones de su hermano José Urtubey, lo cual habría provocado un portazo del hombre de la UIA: “La sociedad no resistiría tres Urtubey, y si pierde un Urtubey, pierde Juan”, sería la consigna.

Pero el “tapado” de Urtubey sería Fernando Yarade, hombre instalado por Jorge Brito, propietario del Banco Macro, quien a pesar de que se habría resistido a ocupar el Ministerio de Hacienda y una vez allí habría intentado renunciar unas tres veces, sigue allí por imperio de las circunstancias, más que por gusto propio.

En la baraja juega también Miguel Ángel Isa, depreciado por tantos años de presencia en cargos públicos, cuyo nombre se menciona como amigo de algunos funcionarios nacionales que por estas horas recorren tribunales sospechados de “coimeros K”. Isa a instancias de su “gurú” Mauro Sabbadini fundó un partido político llamado “Felicidad” que no tuvo pena ni gloria en las pasadas elecciones, logrando apenas instalar un par de concejales, el más nombrado de los cuales es Tane Da Souza en el municipio de Vaqueros donde –dicen en el lugar- es mucho ruido y pocas nueces, además de tener un pasado ligado a cortes de rutas y tomas de la UNSa.

Con ese panorama mediocre y decadente sobresale sólo la figura del actual Intendente de la Capital, Gustavo Sáenz quien tampoco las tiene a todas a su favor ya que su gestión está ligada a la de Cambiemos y la caída de la imagen presidencial y de los presupuestos amenaza llevárselo en la rodada.

¿Qué pasará entonces? Acaba de surgir una hipótesis nada desatendible, es la que surgió en estos días que indica que ante tanta desolación, Juan Manuel Urtubey lanzaría su campaña presidencial luego de la Procesión del Milagro y partiría a instalarse en Buenos Aires hacia diciembre de este año, previo arreglo con Gustavo Sáenz, que a último momento, aceptaría ir por una reelección. Dos momentos de una “Operación Retorno”.

De esta manera, emergería como un “Mesías” salvador de la situación la figura de Juan Carlos Romero, quien, según los guarismos tirados en los comentarios, “arrasaría con todo”. Claro, podría ser el propio Júcaro… o un hombre muy cercano a él que hace ya unos años no está en el candelero.

Los próximos sesenta días serán el umbral que indicarán el camino de esta situación.

 

Por Franco Alvarado para Voces Críticas