SALTA.- ¿Un motor que funcione a hidrógeno? ¡¿Es realidad o ilusión?! Inmediatamente el rumor tomó forma nos lanzamos a la búsqueda del autor de este invento, que tal como sonaba, parecía algo insólito e increíble. Fue así como llegamos al departamento de Güemes, más precisamente a Campo Santo, para contactarnos con Enrique Ciclera, que desde su taller mecánico de autos impulsó este descubrimiento que se remonta dieciséis años atrás, cuando soñaban despiertos con su hermano, quizá con exceso de optimismo y con ansias de que en un futuro no muy lejano, ante la extinción del petróleo, este aporte pudiera beneficiar a la humanidad.

“Esto es un proyecto que empecé a hacer con mi hermano, lo hemos logrado y ahora lo hemos mejorado. Hace 15 años hicimos funcionar un prototipo, y el que ustedes han visto en video es el segundo prototipo. Nunca uno deja de mejorarlo”, cuenta Enrique con su voz cansina. Explica que en este modelo, el motor “no tiene nada que ver” porque es el reactor el que trabaja logrando que el mismo se encienda con hidrógeno.Está puesto en un motor de moto pero también pueden andar los vehículos; el hidrógeno se produce a través de la electrólisis, eso es lo que hay que mejorar”, explica con sobrado tecnicismo. “Hay hidrógenos que son muy fuertes, es decir muy explosivos. La idea es llevarlo a que sea más explosivo para que el motor ande”.

Mirá también

Prefiere utilizar la palabra hidrógeno en lugar de agua, aunque este sea el elemento con que carga el motor para que comience a funcionar. “La diferencia es que andan mejor porque tienen más octanaje que la nafta y como no lleva nafta es únicamente agua, al lograr darle más potencia al hidrógeno funciona mejor. Pero demora para que los motores reaccionen”, continúa Enrique con su explicación. Para traspasar el concepto al lenguaje común, y ante la pregunta sobre cuál es la modificación que puntualmente se hace en el sistema, responde: “No lo van a entender porque yo no soy químico, por empezar, soy mecánico. Lleva un montón de componentes que no se puede explicar así nomás. Lo que puedo decir es que la gente tiene que hacer un reactor grandecito como para que anden los vehículos. En un motor de motos no se puede poner el mismo reactor para que ande una camioneta”.

A medida que pasa el tiempo, surge la inevitable inquietud de saber si acaso alguien, alguna vez, se interesó por su descubrimiento. “Hay mucha gente que viene a sacarse fotos, pero nosotros no tenemos ayuda ni del gobierno ni de la provincia, hay gente que cree que no va a dar resultado, por eso no quieren apoyar. Pero esto tiene que andar, yo lo hice andar. Esto es la energía del futuro”, afirma categórico.  

“Vino la exministra Bibini a presentarme un proyecto de microemprendimiento con una ayuda de $38.000. Ellos me van a prestar $38.000 que no me sirven de nada. Pues yo le estoy hablando del tiempo futuro y ella me habla del tiempo presente. Esto es la energía del futuro y para eso hay que invertir”, explica para remarcar que su intención nunca fue venderlo, sino simplemente enseñar a los chicos de qué se trata, como expresó emocionado: “Lo poco que sé hacer quiero enseñarles gratis. No quiero cobrarles nada a los chicos, pero no así para los grandes, porque los grandes lo primero que quieren hacer es patentarlo, quieren sacar plata y venderlo. Para eso, no”.

¿Un elemento tan simple como el agua para hacer andar un automóvil? Todo parece indicar que Enrique va por buen camino. Al fin y al cabo, el gran Leonardo Da Vinci, hace más de 500 años, allá por el Renacimiento, se aventuraba al diseño de un carro autopropulsado, uno de sus tantos inventos, al que muchos consideran el atisbo inicial del automóvil. ¿Un futuro cercano?…, ma chi lo sa.

Por Carolina Mena Saravia para Voces Críticas