SALTA.-  El referente de la comunidad católica local, Mario Antonio Cargnello, pidió a los fieles que rezaran por una renovación de la Iglesia local

Durante la celebración del Domingo de Ramos, Cargnello se dirigió a los presentes y pidió que la Semana Santa sirviera para generar cambios en la institución eclesiástica: "Que nos haga una Iglesia nueva, más servidora; que nos bajemos -los sacerdotes y los obispos- de nuestros castillos de poder, que nos hagamos servidores de los demás. Bajémonos los que tenemos que ser agentes de pastoral de nuestra ambición de lugares sociales, y hagámonos servidores de los demás".

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El arzobispo presidió la bendición de ramos de olivos y de palmas en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced y San Bautista, que continuó con una procesión hasta la Catedral Basílica y cerró con una misa muy concurrida. En ese marco se refirió en particular a los sacerdotes salteños, algunos de los cuales están siendo juzgados por denuncias de abusos sexuales: "Que nuestros seminaristas y los jóvenes que quieran seguir a Jesús -que vale la pena hacerlo-, lo hagan pensando que no van a conseguir un lugar para no hacer nada o para creer que pueden manejar todo o no ajustarse a ninguna regla social, sino para ser verdaderamente ministros de Cristo, que en la Semana Santa da la vida muriendo en la cruz".

En su homilía, Cargnello retomó algunas palabras de Jesús, durante la cena que compartió con sus discípulos antes de morir: "Jesús les dijo: los reyes de las naciones las gobiernan como dueños, y los mismos que las oprimen se hacen llamar bienhechores. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el más importante entre ustedes debe portarse como si fuera el último, y el que manda, como si fuera el que sirve. Porque ¿quién es más importante: el que está a la mesa o el que está sirviendo? El que está sentado, por supuesto. Y sin embargo yo estoy entre ustedes como el que sirve. Ustedes son los que han permanecido conmigo, compartiendo mis pruebas. Por eso les doy autoridad como mi Padre me la dio a mí haciéndome rey'".

"¡Cuánto tenemos que aprender!", expresó el arzobispo y repitió el pedido que había hecho una hora antes en la iglesia de la Merced: "Por favor, recen para que la Iglesia de Salta, con la responsabilidad que me toca, sea una Iglesia servidora. No busquemos el poder, sino servir; que no nos emborrachemos a veces de gestos de afecto o de atención que nos dan y nos hagan creer que somos más de lo que somos. Solo somos servidores del Señor y de los hermanos".

Al hablar a los fieles, el referente de la Iglesia católica en Salta se refirió a todas las personas que representan a la institución, ya sean laicos o ministros. Aseguró que todos los cristianos deberían seguir el modelo de Jesús para convertirse en servidores de los demás: "Que esa actitud la tenga yo, que esa actitud la tengan mis hermanos sacerdotes, que esa actitud la tengan los religiosos y las religiosas y todos los cristianos, de tal manera que -elijan la vocación que elijan- lo vivan en sus familias, en sus trabajos, lo vivan en sus carreras o profesiones. Ojalá también, si tienen vocación política y empresarial, lo hagan con actitud de servicio. Esa es nuestra razón de ser en el mundo al ser cristianos: vivir el estilo de Jesús".