SALTA.- Por las venas de la realidad cotidiana corre de manera fluida la noticia. Esa pieza sesgada que contiene una carga emotiva que impacta en el hombre común movilizando sus sentimientos en uno u otro sentido. Este es el elemento de consumo más sofisticado de los últimos tiempos, la noticia, y su canal transmisor los medios de prensa. 

Este protagonismo excluyente de la noticia importa para el periodismo una carga de responsabilidad superlativa emparentada directamente con su compromiso social. La búsqueda de la verdad representa un desafío diario al que se enfrenta el hombre en la redacción, frente a un micrófono o una cámara por el hecho de que según cómo las utilice serán herramientas de trabajo o una sutil “portación de armas”. 

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El ejercicio del periodismo debiera representar la ejecución de un conjunto de valores que expresen los ideales superiores, es decir, el periodismo debiera tener una función social antes que un valor económico como ocurre actualmente. Porque si bien el elemento de trabajo –la noticia- es en sí mismo objetivo, el modo y el direccionamiento pueden alterar, y de hecho lo hacen, la vida de las personas. 

En este punto es donde la consideración del periodismo como un factor de poder ha llevado a que las bases doctrinarias se apaguen en beneficio de la instalación de un nuevo modo de ejercitar el periodismo como es el formador de opinión. El periodista de vocación busca la verdad, el formador de opinión puede llegar a torcerla en beneficio de sus intereses. Como en la guerra, en una sociedad manejada por el dinero y el poder, la primera víctima será siempre la verdad. 

El día en que se celebra al periodismo y a quienes ejercen esta misión debiera constituir además un momento de reflexión de parte de quienes tienen esa responsabilidad de comunicar, ya que de la fidelidad a la verdad que tengan dependerá el sentido que tome una sociedad que hoy, paradójicamente por responsabilidad del periodismo, se aleja de la verdad y está cada vez más cercana al caos. 

Doctrina o negocio, ésta es la opción que enfrenta la profesión que hombres como Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Esteban Echeverría y tantos otros grandes hombres de la historia argentina, utilizaron para modelar un país y librarlo de la colonia. En definitiva, en las manos de un periodismo responsable se encuentra la lleve para devolverle al país su definitivo sentido democrático y republicano.

Editorial Voces Críticas