SALTA.- (Fuente Artenautas) Abel Cornejo es el actual Procurador General de la Provincia de Salta. Abogado, procurador, fue uno de los jueces federales más jóvenes del país luego de haber sido empleado de la justicia federal, secretario y defensor oficial. Fue además consejero juez del Consejo de la Magistratura de la Nación y dos veces integrante del Consejo de la Magistratura de Salta, fue juez de la Corte de Justicia de Salta y también docente.

Como jurista es autor de seis libros de derecho y fue codirector de la Constitución de la provincia de Salta, pero es además, un apasionado por la historia y sobre todo por la historia de Salta y la de Martín Miguel de Güemes, el héroe gaucho cuya obra alcanza cada vez más proyección nacional.

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Ha publicado desde 2015 a la fecha  tres libros sobre su historia: “La mirada de Güemes. Una historia política”, “Martín Miguel de Güemes. Un relato geopolítico inconcluso” y “Jefes sitiadores. Quiénes fueron los españoles que invadieron Salta”.

La semana pasada presentó su cuarto libro sobre el héroe gaucho, “Galope del viento. Destellos de la guerra gaucha”, publicado por el Fondo Editorial de la Provincia, pero esta vez se trata de una obra poética precedida por fragmentos históricos destinados a situar al lector en el pasado y las diversas circunstancias, ante cada poema. Siempre, con la ineludible intención de propagar la historia, de hacer entender a los lectores la verdadera dimensión de la gesta güemesiana.

Siempre activo, ocupado de varios temas en simultáneo, sobre todo los inherentes al rol clave que desempeña en este momento, Abel Cornejo, el historiador apasionado en este caso, el hombre amante del folclore, del canto y la poesía  mantuvo el siguiente diálogo con ARTENAUTAS, en el que se explayó sobre los ideales de independencia de Güemes y su admiración por su hermana Macacha, que hoy sería – a su entender-  una líder política sin igual.

– Es tu cuarto libro sobre Güemes, ¿podría pensarse que se ha transformado en una epopeya personal el recordar y hacer conocer la vida del héroe gaucho?

– Es probable que cuando escribo historia encuentre cierta fascinación por personajes o por gestas heroicas que marcaron un rumbo, que distinguieron a un pueblo y que fundaron una nueva época. Güemes resume todo eso. Creo que jamás en Salta volvió a pasar nada  parecido, ni que haya surgido un líder de esa magnitud. Güemes tal vez pueda parecer un héroe prometeico, es decir el que le quitó el fuego a Zeus y se lo devolvió a la humanidad. Pero en realidad es un hombre, falible, con errores , que se equivoca y a la vez, un titán incomparable que luchó por sus convicciones; tuvo amores apasionados, luchas personales, amigos, enemigos y epígonos. Fue como el vórtice de un huracán, tuvo una existencia breve y ciclónica, sin embargo pese a que estuvo silenciado por más de diez lustros, su figura habitó siempre en el alma y los sentimientos más profundos del pueblo salteño. Le debo a mi querido viejo, haberme inculcado desde niño los valores güemesianos, esa religión por el coraje, por honrar la palabra y el amor por la libertad. Desde luego que escribir una historia de Güemes fue para mí una epopeya personal, como bien señalas en tu pregunta, donde fui descubriendo realidades de antaño, personajes a los que no conocía y costumbres de una Salta que se fue, digna y heroica. Con amores y odios profundos, con rencores políticos, en la cual hubieron mujeres y hombres admirables que tuvieron la peregrina idea de luchar por la independencia y fundar una nueva y gloriosa Nación.

– ¿Que singularidades de  Güemes te han apasionado más?

-Güemes fue un intuitivo. Un hombre que fue capaz, pese a su juventud, de conquistar el amor de todo un pueblo que lo llamó nada menos que el Padre de los Pobres. La mayoría de sus capitanes lo superaba en edad e incluso don Luis Burela había comenzado la Guerra Gaucha y se subordinó a su liderazgo. Fue un general que nunca fusiló ni torturó; fue misericordioso con sus enemigos y uno de ellos, luego de que le perdonara la vida, fue directamente al campamento realista a vender su muerte. Si debiese resumir, diría que Güemes fue una mezcla infinita de coraje y astucia, de inteligencia y valor supremo, terco hasta el hartazgo porque recibió ofertas de toda índole y jamás claudicó.

– Tus obras anteriores han sido más bien ensayos históricos, en este caso, presentaste poesía sobre el mismo tema, tu veta literaria sigue buscando nuevos cauces o por qué?

– La poesía en la antigua Grecia era la forma de pregonar verdades. La verdad reside en el acuerdo entre las palabras y los actos. Me fue muy difícil escribir poemas porque desciendo de un poeta insigne como lo fue mi bisabuelo Joaquín Castellanos, cuyo ingenio e intelecto fueron enormes, más allá de que fue poseedor de una vastísima cultura. Cuando escribí Galope del Viento, pensé mucho en el futuro, en que los jóvenes vuelvan a ser juglares y que algún día vuelvan a declamar, a recitar. Nuestra Argentina tuvo payadores memorables y escritores que supieron nutrirse de esa costumbre extraordinaria, como Rafael Obligado en Santos Vega o el Alma del Payador. Me gustaría que la poesía vuelva a ser un modo de denuncia, un cantar profundo del alma, un sentimiento expresado en palabras.

– ¿Qué poetas leés, cuáles te conmueven?

– Además de Castellanos, admiro profundamente a Manuel J. Castilla, a Jaime Dávalos, a Federico García Lorca, cuya musicalidad en la versificación es incomparable, a Antonio Machado, a Pablo Neruda, a Karl María Rilke, a Gabriela Mistral y Violeta Parra, dos chilenas universales, a la recientemente desaparecida Kuky Herrán, un ser humano irrepetible, pero por sobre todo a Borges, no hay un poeta igual. La obra poética de Borges es una pieza única de la cultura universal.

– ¿Cuál ha sido la verdadera importancia de Macacha en la historia? ¿Pensás que si hubiera nacido en este tiempo podría haber sido una feminista?

– Es curioso lo que hacen los historiadores tradicionales con las mujeres, sólo se refieren a ellas por su belleza, sus ojos, es decir sus cualidades meramente estéticas. Macacha fue una mujer clave en la Guerra Gaucha, en el gobierno de su hermano fue la principal consejera, pero decir eso sería muy poco. A los salteños, “machistas por adopción” como me dijo alguna vez la querida María Elena Walsh, les cuesta aceptar que Magdalena Güemes era quien urdía, pensaba y advertía las maniobras políticas y la estrategia política, sin ella Güemes seguramente no hubiese sido ese conductor y director de voluntades que se agigantaba en las multitudes. Fue la artífice del Pacto de San José  de los Cerrillos y evitó una guerra civil que pudo haber sido cruenta.

Macacha fue una adelantada en su tiempo, derrotó con su personalidad avasallante a la pacatería provinciana de la época colonial. Fue literalmente la Madre de los Gauchos. En la actualidad, con todas esas virtudes, es probable que hubiera sido la primera mujer gobernadora de Salta y una líder política inigualable, defensora de los derechos de las mujeres y portadora de una idiosincracia superadora en todos los órdenes. No hubiese soportado los cupos y probablemente tendría una visión igualitaria, total e integral.

– ¿Ves en la realidad de hoy algún líder con las cualidades de Güemes, que pueda impulsar a nuestro país en mejores direcciones?

– Veo atisbos tímidos que luego retroceden. No veo que se levante la bandera de la federación. Hace 25 años se reformó la Constitución Nacional y seguimos sin sancionar la Ley de Coparticipación Federal. No veo planteos confederativos de dignidad ante la situación de marginalidad y falta de inclusión que nos sumen en la pobreza y en el atraso. El federalismo real es la igualdad entre las regiones, el progreso conjunto, el desarrollo integrado. No hay que tener miedo a decir la verdad. Güemes nunca lo tuvo. Es cierto que terminó asesinado, pero su legado sigue intacto.

– ¿Seguís dirigiendo la Biblioteca “Atilio Cornejo”  o el nuevo cargo de Procurador  ya no lo permite?

– Con enorme esfuerzo sigo, con la invalorable colaboración de Inés Zadro, una mujer excepcional y una querida amiga. Cueste lo que cueste seguiré, porque como anticipé el día de mi juramento como Procurador General de la Provincia, es mi última estación en la función pública. En la Biblioteca soy director honorario, es decir que nunca percibiré sueldo ni emolumento alguno, pero como quiero jubilarme relativamente joven, o por lo menos no tan viejo, la cultura y la historia de Salta, son dos asignaturas pendientes por las que tengo pasión y cuando me retire me dedicaré de lleno con ímpetu juvenil y la esperanza de dar todo de mí para que se difundan al máximo. Así podré seguir escribiendo, investigando y analizando nuestro pasado que todavía tiene muchos aspectos por revelar y develar.

-Si Güemes viviera hoy, en este tiempo de “grieta” estaría del lado de la clase más alta, el patriciado salteño o del lado de los más humildes?… parece que ambos se lo tironearan…

-Si Güemes viviera, es posible que estaría del lado de los desposeídos y a su vez tendría una idea clara de desarrollo. Incluso hasta hubiera fundado otro país con el noroeste, el norte de Chile, el sur del Perú y Bolivia.

– Fue el desfile de los Gauchos de Güemes en Salta. ¿Has desfilado a caballo?

– Hace mucho que no volví a desfilar, porque la Agrupación tuvo un viraje ideológico que está en las antípodas de mi pensamiento. Hoy fui al monumento, detrás del palco a grabar varias notas, pero como historiador.

(Patricia Patocco)

Fuente Artenautas