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San Cayetano, “te apuesto y te gano”: el santo del pan, del trabajo y de las apuestas

San Cayetano, el santo de la Providencia, patrono del trabajo y del pan es también el mejor secreto que tienen los que buscan obtener favores desesperados
miércoles, 7 de agosto de 2019 · 15:01

SALTA.- (Por Carolina Mena Saravia para Voces Críticas) El mes de agosto espera ansioso a que llegue el día 7, en el que se celebra a uno de los santos más populares de la Iglesia católica, san Cayetano, conocido como el santo de la Providencia, patrono del pan y del trabajo. Su fama de santidad se extendió en vida. El primer milagro que realizó fue en un hospital de Venecia mientras visitaba a los enfermos. Una joven estaba tendida en su cama con una pierna engangrenada a punto de ser amputada. Cayetano se detuvo ante su cama, quitó la venda y besó su pierna haciendo la señal de la cruz, sanando por completo.

Nació en el siglo XV en Vicenza, en el seno de una familia noble. Su padre, el conde di Thiene, fue militar, y su madre, la condesa Maria Da Porto, sería tiempo después terciaria dominica. Su padre murió defendiendo la ciudad, y Gaetano quedó huérfano desde niño, permaneciendo al cuidado esmerado de su madre.

Los estudios comenzaron a develar una asombrosa inteligencia que sumada a la dedicación le llevaron a obtener dos doctorados (civil y canónico) en la prestigiosa Universidad de Thiene. Viajó más tarde a Roma, convirtiéndose en protonotario apostólico en la corte del papa Julio II. Fue notable su desenvolvimiento para reconciliar las relaciones entre la Santa Sede y la República de Venecia. Fundó el Oratorio del Amor Divino, sociedad de sacerdotes y prelados, en 1513, entregándose así de lleno a la vida espiritual. A los 35 años fue ordenado sacerdote.

Su condición de fundador lo llevó a inaugurar más tarde el Hospital del Incurable, institución que abría las puertas a los enfermos, brindando una mejor calidad de vida ante la imposibilidad de obtener la cura total de sus dolencias.

En 1524 constituyó la Orden de los Clérigos Regulares junto con el obispo Pedro Caraffa, quien más tarde se convirtió en el papa Paulo IV. Cayetano dedicó su vida a combatir la Reforma protestante instaurada por Lutero, hecho que produjo un cisma en la Iglesia católica.

Pero el santo tenía dotes peculiares, dedicaba parte del tiempo libre a desarrollar una forma original de apostolado: jugaba con los parroquianos varones, apostando el rezo de oraciones, ofertorio de velas, trabajos en la iglesia y rosarios de madera para propagar la devoción a la Virgen María. Por ello, la devoción popular lo considera el santo de las apuestas. ¿Cómo es la forma de jugar con él? Apostando en sentido inverso, para perder y de este modo “pagar” con un regalo la apuesta. “San Cayetano, san Cayetano, te apuesto y te gano”, sería la frase matadora. A continuación se menciona lo que se desea conseguir pero en sentido negativo, para rematarlo con un “si me ganas llevo una ofrenda a tu altar”. Es tal la fe en el santo que en México rodaron el film “Te apuesto y te gano”.

Miles de fieles se congregan en las distintas diócesis para pedir y agradecer a san Cayetano todos los 7 de agosto. Anécdotas sobran, la devoción no tiene límites. Hoy, 472 años después de su muerte, continúa haciendo milagros.

 

 

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