MUNDO.- Una libanesa de 26 años llamada Sabine Boghos, que vive en Dubai padece un raro síndrome conocido como Mayer Rokitansky Küster Hauser (MRKH), una condición por la que su sistema reproductivo no se desarrolló por completo, ya que nació sin útero y sin una tercera parte de su vagina. 

Para poder tener relaciones sexuales, la joven necesita de una cirugía vaginal, pues su canal es muy estrecho.

Mirá también

Así se enteró de lo que padecía

Cuando tenía 16 años, Boghos notó que algo pasaba con su cuerpo, ya que no había tenido su primera menstruación y los doctores le dijeron que tal vez estaba por debajo de su peso ideal, por lo que solo le recetaron vitaminas.

"Poco después me diagnosticaron un gran quiste ovárico. Tuve que someterme a una cirugía de emergencia para extirparlo y ahí fue cuando lo descubrieron”, señaló Sabine al medio británico The Sun.

Es en ese momento cuando descubrieron lo que tenía. Sabine no pudo comprender lo que le estaba ocurriendo y comenzó a hacer terapia para lidiar con el diagnóstico.

“Estaba devastada y confundida. No lo comprendía completamente y no estaba lista para hacerlo. Realmente parecía injusto y me deprimió por mucho tiempo”, señaló.

Debido a que esta condición le impidió relacionarse adecuadamente con sus parejas, la joven está dispuesta a someterse lo antes posible a la cirugía para abrir su canal vaginal y comenzar a usar dilatadores para tener mayor elasticidad.

“Planeo hacerlo pronto, muy probablemente en el próximo mes. El proceso de uso de dilatadores tardará varios meses en hacer el canal un poco más ancho”, mencionó Boghos. 

Podrá cambiar su vida para mejorar su sexualidad, pero no podrá tener hijos, ya que la joven no tiene útero, por lo que sus opciones son concebir a través de un vientre de alquiler, un trasplante de útero o la adopción.

Qué es el síndrome de MRKH

El síndrome de MRKH es una anomalía congénita que se caracteriza por la ausencia o el subdesarrollo de la vagina, el cuello uterino y el útero, que afecta a una de cada 5,000 mujeres.

Los ovarios producen las hormonas femeninas que hacen que el desarrollo de las adolescentes sea normal, pero la ausencia de vagina y útero impide que haya sangrado, por lo que no presentan perìodos menstruales.

Las personas que padecen este síndrome también pueden tener anomalías en otras partes del cuerpo, como riñones formados o posicionados de manera anormal, agenesia renal unilateral, anomalías esqueléticas, pérdida de audición o defectos del corazón.