OPINIÓN
El peligro de candidatos que apoyan la violencia social
SALTA-La cultura del piquete se ha instalado en la sociedad argentina como una manera de protesta que ha naturalizado esta forma de violentar los derechos de todos los ciudadanos.
Es preciso afirmar la legitimidad de reclamar cuando se siente derechos vulnerados pero nunca a costa de dañar el derecho de los demás. Si bien la Constitución Nacional avala el derecho de huelga y el reclamo social, en ninguna parte admite que se atropellen derechos ajenos para protestar.
La toma de universidades es un procedimiento propio de los años violentos que desembocaron en la mayor tragedia argentina con la dictadura militar. Se puede y se debe reclamar pero jamás al precio de la violencia.
Vandalizar imágenes es un hecho de agresión contra la comunidad católica, inadmisible contra cualquier confesión que fuere. La República Argentina respeta la libertad de culto de forma que destruir imágenes se convierte en un atentado.
Se vienen tiempos de recambio políticos y desde algunos sectores más reaccionarios se están proponiendo liderazgos y candidatos que tienen antecedentes de tomas de universidades, de cortes de rutas, de manifestaciones destruyendo el patrimonio público. El electorado debe estar atento para no votar candidaturas de personas que militan en estos sectores violentos.
Junto a la salida de los dirigentes que han apoderado de la democracia y tienen décadas en sus asientos, la sociedad debe también terminar con la violencia de cualquier tipo.
Los argentinos han pagado un precio demasiado alto por convivir con la violencia, es momento de comenzar a cerrar las grietas y pensar como comunidad. Porque de otra manera, consagrando políticos que vienen de la violencia se habrá hipotecado el futuro de la provincia y del país.