2018-09-11

¡AY SURIANI, SURIANI!

Suriani: El caballero de la armadura abollada

No sólo un “Mesías” de cartón corrugado es Suriani, sino además un iluminado que conoce las conciencias de todos los ciudadanos

SALTA.- La aurora de los tiempos ya se ha levantado anunciando el inicio del Siglo XXI, el hombre intenta colonizar planetas y buscar espacios habitables más allá del Sistema Solar, pero sin embargo, hay lugares donde poco menos se continúa discutiendo si la Tierra está sostenida por cuatro elefantes.

Este sería el caso de Salta donde el espíritu religioso parece ser la medida de todas las cosas y de todos los hombres, ya que en esta provincia ser católico apostólico romano cotiza en el mercado y hasta obra como título habilitante, sobre todo en la feria política donde algunos hacen profesión de fe por convicción y la mayoría por conveniencia. 

Esta  vocación por no cambiar nada para que todo cambie, ha quedado probado con el sainete protagonizado por el presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Godoy delante de cuyas narices se sacó el Crucifijo que preside la Sala de reuniones en ocasión de la visita del confeso terrorista Horacio Verbistky para presentar su libro. De resultas del asunto derivó en un gran juego del “Gran Bonete”, donde unos y otros se miraban repitiendo: “¿Yo señor?, ¡No señor!”. 

En el Acto III de esta ópera bufa irrumpe el diputado Andrés Suriani revestido de un atuendo de Caballero Templario, espada mellada en mano y dispuesto a defender la fe de sus mayores batiéndose contra homosexuales, lesbianas, trans-todo, ateos y predicadores de la educación sin género, generando discursos que rayan en un arrebato místico que los santos medievales envidiarían. 

Como bien dice el dicho “Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía”, eso precisamente es lo que estarían pensando los miembros del clero salteño  a quienes esta copia criolla del Cid Campeador que encarna Suriani no termina de convencer, según se lo comentó en secreto de confesión una fuente cercana a los aposentos arzobispales. 

No sólo un “Mesías” de cartón corrugado es Suriani, sino además un iluminado que conoce las conciencias de todos los ciudadanos ya que supo afirmar en el mes de marzo del año 2017 cuando blandía su espada contra los herejes que iban contra la educación religiosa que: "Vamos a convocar a una cruzada que reúna a todos los católicos que somos más de un millón y medio". O sea que para Suriani, en Salta hay más católicos que habitantes. Ni Cristo –salvo con los peces y los panes- pudo multiplicar así su comunidad desde una banca. 

Ahora, Suriani vuelve a retomar el báculo que lo consagra como un obispo laico llamando a que la grey católica de Salta confluya frente a la Legislatura “Con sus crucifijos y sus velas” para orar en desagravio a la expulsión de Cristo de la conferencia de Verbistky. 

Es curioso que Suriani convoque a sus fieles seguidores en el mismo lugar y a la misma hora en que los laicos, ateos, republicanos y todo otro tipo de salteño que no siendo católico –o siéndolo, incluso- se habían convocado para “cacerolear” a Godoy en repudio por haber dejado que saquen el Crucifijo. ¿Acaso Suriani intenta proteger a Godoy del repudio popular diluyendo el cacerolazo?

Habría también que preguntarse en qué misal lee Suriani sus principios católicos que en la última sesión lo llevó junto a su bloque y el diputado radical Mario Mimessi a levantarse y no votar la petición de más de veinte instituciones que trabajan con pacientes de distintas afecciones y reclaman montos adeudados por el gobierno. 

La de Suriani, ¿será una aplicación del viejo dicho “A Dios rogando y con el mazo dando”?

 

 

 

 

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