HASTA LAS MANOS
La contundente pericia psicológica que complica al cura Rosa Torino
SALTA.-En el requerimiento a juicio contra el sacerdote Rosa Torino por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple agravados por ser el autor “ministro de un culto reconocido”, la fiscal penal María Luján Sodero de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), resaltó varios testimonios expresados durante la investigación penal del caso y que complican la situación del cura.
En los mismos, se destacan las apreciaciones de los psicólogos que realizaron las correspondientes pericias al acusado y a los tres denunciantes, ex integrantes del Instituto Religioso Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista.
Una de los profesionales relató en sus conclusiones sobre Rosa Torino que “la elección de la carrera sacerdotal esconde en sí misma el secreto de sus más profundas heridas, sus renuncias y sus frustraciones. (…) Presenta una estructura de personalidad compleja".
Además, señaló que la situación particular de la vida del cura, favoreció la escisión de su estructura psíquica y la conformación de dos partes que coexisten en él: "una que permite la adaptación efectiva en distintos aspectos de su vida, como el laboral y el social y otra, vinculada a aspectos propios desajustados, agresivos, impulsivos y tendientes a la invasión de la subjetividad del otro", detalló.
Con respecto a la identidad del acusado, sostuvo que “desde la construcción de su identidad, se identifica con los valores propios de la doctrina que predica y desde allí estableció una vinculación con el mundo impregnada por un posicionamiento vincular asimétrico, por encima del otro, en el que busca ser admirado y reconocido".
Agregó que Rosa Torino establece vínculos intelectualizados, que desde la afectividad no están facilitados por la empatía. "Se trata de vínculos asimétricos desde los cuales puede ejercer el poder sobre el otro devenido en condición de vulnerabilidad".
“Tanto en su lenguaje verbal como en sus proyecciones técnicas, se observa el despliegue de un doble discurso que da cuenta de la existencia y coexistencia de aspectos desintegrados de su personalidad", aseguró que este doble discurso deja a su interlocutor siempre ante la vulnerabilidad que genera la incomprensión acerca de lo que él dice, posicionándose en un lugar de saber y de impartición de conocimientos, pero siempre a expensas de dejar al otro en un lugar de inferioridad con respecto a él.
Para la fiscal, este cuadro, sumado a la gran cantidad de testimonios, evidencian con claridad la verdadera personalidad del acusado, quien se valió de su ascendencia sobre los mismos para manipular situación y abusar de la sexualidad de los mismos.
En cuanto a los tres denunciantes, víctimas de los abuso sexuales imputados al sacerdote, los profesionales que realizaron los correspondientes estudios psicológicos, señalaron de manera coincidente el hecho de que los ex integrantes del instituto religioso se hallaban en “estado de vulnerabilidad” por distintos episodios, ya sea intrafamiliar o personal.
Al respecto del testimonio de uno de ellos, señaló que “presenta una dinámica familiar disfuncional, con vínculos e identificaciones fallidas, con referentes incapaces de brindar contención y apoyo; que su historia de vida lo posiciona en un lugar de vulnerabilidad; que su personalidad es de tipo dependiente, y las carencias afectivas lo ubican en una posición de indefensión, por lo que ante situaciones de riesgo o amenazas se paraliza”.
También refirió que en el denunciante “en el área sexual se observan fallas en la identificación masculina; presentando indicadores compatibles con vivencias de agresión sexual.”.
Respecto a lo expresado por otro de los denunciantes, comentó que “lo expuesto se relaciona con vivencias pasadas de situaciones en las que se sintió invadido y atacado en su integridad y, al no encontrar una solución favorable a sus problemas, manifiesta que intentó quitarse la vida en tres oportunidades".
La experta finalizó diciendo que estos indicadores son compatibles “con haber vivido escenas traumáticas de índole sexual, que incidieron de manera desfavorable en la conformación de su personalidad”.
Estos conceptos para la fiscal evidencian las lesiones, tanto físicas como emocionales y de formación en la psiquis de las víctimas, las que son atribuibles al accionar que desplegó el sacerdote en la comisión de los abusos sexuales cometidos durante el tiempo que estuvo como director del instituto religioso, por él mismo fundado.