ADP-SALTA: El escándalo de desfalco y títulos truchos ya se hace insostenible para Argañaraz
SALTA.- Desde que la titular de la Agremiación Docente Provincial, Patricia Argañaraz fuera denunciada por su propio hermano por un supuesto desfalco de varios millones de pesos, la seguidilla de denuncias no se detuvo y en el camino aparecieron títulos “truchos”, nombramientos pagados, amenazadas, sobornos y conspiraciones se sumaron a este verdadero aquelarre capitaneado por las mujeres que gobiernan el Gremio.
Cuando el caldero se calienta todos los bichos quieren salirse y así comenzó a ocurrir porque dentro de la misma comisión directiva se produjo una fractura que amenaza voltear a todo el sistema interno de la ADP. De hecho, la directiva ahora tiene dos bandos, el que capitanea Argañaraz conocida como “La Corcha” por amigos o enemigos, esto no se sabe, y la facción que ahora lidera Marita Cerezo, tesorera y ex aliada acérrima de la jefa y también sindicada en su momento como ejecutora de los desmanes económicos que se habrían producido.
No se conoce en la historia del sindicalismo salteño un escándalo siquiera similar al que envuelve hoy a la ADP, ya que no sólo es interno sino que al parecer el accionar delictivo que se denuncia tendría ramificaciones en todas las seccionales que maneja el gremio en la provincia, en oficinas públicas y algunos despachos importantes.
En el ambiente docente cercano a la conducción, la temperatura está más arriba del punto caramelo y la cosa se ha puesto más que viscosa, ya que arrecian las denuncias de un lado y de otro llegando en algunos casos a las amenazas de todo calibre. Al mejor estilo del viejo sindicalismo patotero, la Argañaraz tendría incluso contratados a “docentes” que se reúnen para hacerle “el aguante” cada vez que “La Corcha” quiere salir en los medios victimizándose. Es entonces cuando un grupo de unos cincuenta manifestantes la rodean y vivan su nombre mientras buscan poner la cara ante las cámaras para cantar loas y maravillas a la sindicalista.
Son puestas en escena donde de pronto aparece Argañaraz y con estudiado histrionismo denuncia a quienes quieren perjudicarla y con ella a toda la docencia. Hábil en el manejo escénico, Argañaraz utiliza con precisión las inflexiones de voz y la gestualidad con tal naturalidad que hasta la misma Silvia Süller le envidiaría y así cada frase suya se suscribe con un cerrado aplauso de la concurrencia.
Pero el sainete se convierte en tragedia cuando los mismos acusadores –Julio Barrios, por ejemplo- se autoincrimina como comprador de un título “trucho” a cambio de la friolera de $ 60.000; el más elemental cálculo multiplicado por los 5.000 cartones falsificados que se dice existirían, da como resultado una escalofriante suma que todo el mundo se pregunta dónde está.
Lógicamente, de ser cierto que se montó este negocio, es imposible que sea por mano de una sola persona, es preciso una red delictiva que al parecer efectivamente se habría formado con sicarios en cada seccional del interior y también en algunos despachos oficiales. En las denuncias ruedan hasta nombre de altos funcionarios.
Todo esto ha llevado a que la situación sea ya insostenible para la propia Argañaraz y hasta para el propio gobierno provincial, que ve ahora a su ministro de Educación convocado por los diputados para dar explicaciones. En épocas de elecciones un escándalo de estas proporciones es más peligroso que correr con una bomba de nitroglicerina en la mano: es altamente inestable.
Prueba de que esta inestabilidad puede afectar el plano político del gobierno es la asamblea realizada por los empleados de la Junta de Calificación que tendrían la intención de declararse en estado de alerta, colocando una mesa con mate en la puerta del Organismo ya que se comenta en esos corredores que para apaciguar la tensión se buscarían culpables administrativos –empleados- a quienes se utilizaría como cabeza de turco en esta ocasión.
Por todas estas razones, ya se estaría evaluando pedir que Patricia Argañaraz renuncie a su cargo y deje el camino de una reorganización del gremio libre, sobre todo ante la próxima iniciación de las paritarias, donde ningún docente bien habido podría tener confianza de verse representado por alguien sospechada de ser una consumada delincuente, en el supuesto de que fuese verdad todo lo que está comenzando a salir a la superficie.
Dentro de la docencia se han armado ya varios grupos que ven la oportunidad de jugar su partida para tratar de llegar al despacho de la calle Juramento y convertirse en la próxima conducción de la docencia salteña. Un particular entusiasmo muestra el sector de la izquierda con Tribuna Docente, vieja facción combativa.
Serían las últimas horas de Patricia Argañaraz al frente de la ADP, quien incluso ya manifestó su intención de renunciar para proteger a su familia. Siguen días claves para que este escándalo tenga su punto final con la salida de la actual titular. Cuando eso ocurra se espera entonces que la Justicia haga su trabajo investigando las gravísimas irregularidades denunciadas y aplique el principio del Derecho de “Dar a cada uno lo suyo”, esta vez en términos de castigo. ¿Será Justicia?
Por Franco Alvarado para Voces Críticas