2020-04-19

CORONAVIRUS y LA DIVINA MISERICORDIA

Fiesta de la Divina Misericordia: emotivas palabras del papa Francisco

El papa Francisco aseguró este Domingo de la Divina Misericordia,"domenica in albis", que “la misericordia no abandona a quien se queda atrás, las puertas del cielo están abiertas hoy para derramar un mar de gracias"

MUNDO.- (Redacción Voces Críticas) En el día de la Fiesta de la Divina Misericordia, también conocido como "domingo de Tomás o domingo de la confesión" el papa Francisco celebró la misa del domingo en la octava de Pascua, anunciando el mar de bendiciones que significa esta fiesta, basada en los mensajes de Jesús a sor Faustina Kowalska, hoy santa.

Esta devoción, luego de un largo camino, fue aprobada por la Santa Sede y fue el hoy también santo, san Juan Pablo II, quien la declara santa de la Iglesia Católica. Por eso la Fiesta de la Divina Misericordia es la gracia para el hombre de hoy, la tabla de salvación de la humanidad. En Roma, el Santo Padre, tradicionalmente celebra frente a la imagen de Cristo y los dos rayos: de sangre y de agua, la misa del primer domingo de Pascua.

En la celebración, el papa Francisco centró su homilía en la importancia de la devoción y en los tiempos dolorosos que está viviendo la humanidad a causa del coronavirus. La misa se llevó a cabo en iglesia de Santo Spirito in Sassia, de Roma, expresó que “la misericordia no abandona a quien se queda atrás”.

“El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora si me va mejor a mí, que todo irá bien si me va bien a mí. Se parte de esa idea y se sigue hasta llegar a seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás”, expresó el Santo Padre.

También Francisco se refirió a la pandemia que azota a la humanidad y tan cruelmente a Italia, haciendo un llamado para enfrentar en nuestros corazones al COVID- 19, afirmando que “mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás”.

El evangelio del día de hoy, del apóstol san Juan 20, 19-31, justamente habla de la visita que Jesús hace a los apóstoles cuando estaban en el cenáculo, esta vez con la presencia del apóstol Tomás, el Mellizo, que la vez anterior no había estado y manifestó que solo creería si veía las heridas de Jesús. Francisco, refiriéndose a la lectura de hoy manifestó que “Dios no se cansa de tendernos la mano para levantarnos de nuestras caídas”, y puso de ejemplo el caso del apóstol Tomás.

El papa Francisco se refirió a la palabra del día, la misericordia, con una sentencia: “La mano que siempre nos levanta es la misericordia… Dios sabe que sin misericordia nos quedamos tirados en el suelo, que para caminar necesitamos que vuelvan a ponernos en pie”.

“Él no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que tiene que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que tiene que amar con misericordia”, sentenció el pontífice.

Para ver la misa del papa Francisco en la Fiesta de la Misericordia: click aquí.

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