Trágico
Reina Isabel II: la macabra y escalofriante historia de la familia real que intentó ocultar
Cuando se conoció la noticia del fallecimiento de la reina Isabel II sucedió algo que la madre de Carlos III jamás imaginó: varios de los secretos más oscuros de la familia real fueron publicados, pese a que la difunta monarca siempre trabajó para mantener en el anonimato ciertas historias de la monarquía. Una de las más llamativas involucró a dos familiares muy cercanas de Lilibet, quienes fueron declaradas muertas, para ocultar su verdadero estado de salud mental.
Este es el caso de Katherine y Nerissa, primas de la reina Isabel II, que abandonaron el anonimato gracias a que su historia fue narrada en “The Crown”. Según la exitosa serie, ambas mujeres sufrían un tipo de discapacidad que la familia real intentó ocultar por varias décadas. En 1941, la monarquía resolvió que lo mejor era que fueran internadas en un centro psiquiátrico que pudiera mantenerlas alejadas de la exposición social.
Esta fue una decisión que apoyó la mayoría de los integrantes de la realeza, pero no todos. A la princesa Margarita le pareció inhumano este procedimiento y por esa razón se enfrentó a la Reina Madre, quien culpabilizó a su esposo del terrible destino que les tocó a las primas de la reina Isabel II. Según la versión oficial, con el ocultamiento de Katherine y Nerissa, el rey pretendía limpiar el linaje de la familia real. Informa Voces Críticas
Para los máximos monarcas de Reino Unido ambas mujeres representaban una gran vergüenza. Lo que buscaban evitar era que fueran expuestas ante la prensa, burladas y, por supuesto, que fuera puesta en duda la pureza de la monarquía británica. El retraso que padecían Katherine y Nerissa generaba más que incomodidad en sus familiares, quienes jamás supieron cómo llevar adelante esta situación.
Lo más macabro de esta historia, que la reina Isabel II intentó mantener en el anonimato, es que en 1963 ambas jóvenes fueron dadas por muertas -por orden de la monarquía-, pese a que aún continuaban internadas en el psiquiátrico. A su vez, se conocieron las edades de cada una, al momento de ser internadas. Una de ellas era tan solo una adolescente de 15 años, mientras que la segunda tenía 22 años; ambas con una vida por delante y muchos sueños que alcanzar.