Terrible
Letizia limita las libertades de Juan Carlos I: así fue su modesto festejo tras ganar en Sanxenxo
Juan Carlos I está viviendo una de sus mejores visitas a España, en comparación con lo polémicos que fueron sus viajes anteriores. Pese a que la familia real no le permitió ir a Palma de Mallorca y encontrarse con todos sus nietos, el emérito ha salido victorioso en una de las competencias más importantes que tuvo durante el fin de semana y así lo festejó junto a la infanta Elena.
El esposo de la reina Sofía, Juan Carlos I, participó de la Regata XXIV Trofeo Hotel Carlos I Silgar y, debido a su gran capacidad para este deporte, logró obtener un importante triunfo que marcó el rumbo de su primer gran festejo. Entre aplausos y gritos de aliento, el padre de la infanta Elena se mostró muy feliz por su victoria y decidió invitar a su gran aliada a degustar un rico pero económico manjar.
Luego de su participación en esta importante competencia, Juan Carlos I y la infanta Elena se dirigieron a la residencia de Pedro Campos para alistarse antes de lo que fue su gran celebración. Lejos de sus antiguas costumbres, el padre del rey Felipe VI decidió festejar con una modesta comida en el Real Club Náutico de Sangenjo, pero que estuvo marcada por una infinidad de aplausos dedicados al monarca. Informa Voces Críticas
Aunque no se reveló la opción elegida por Juan Carlos I, la prensa española informó que se tuvo que decidir entre un bisque de mariscos con brocheta de gamba, un lacón casero con pimientos o sopa fría de melón con lascas de jamón, entre otras deliciosas propuestas que ofrecía la carta del club náutico. Lo que sí se confirmó es que cualquiera de esos platos tuvo un costo muy discreto, de 21 euros cada uno.
En cuanto al trato de Juan Carlos I con la prensa, debido a las restricciones del rey Felipe VI y la reina Letizia, el padre de la infanta Elena decidió no hacer ninguna declaración aunque se mostró muy sonriente ante las cámaras. El histórico monarca es consciente de que, si quiere visitar España de manera frecuente, debe mantener un perfil bajo y no hacer enojar a las máximas autoridades de Zarzuela.
Más allá de las restricciones, Juan Carlos I se mostró muy feliz no solo por el triunfo sino también por el trato que recibió en Sanxenxo. Una vez que ingresó al restaurante del Club Náutico, el resto de los comensales y empleados le dedicaron unos aplausos, como forma de mostrarle lo honrados que se sentían por su visita. Pese al maltrato de la familia real, aún quedan lugares donde el emérito es tratado como un verdadero rey.