REALEZA BRITÁNICA
La verdad desconocida de cómo el rey Carlos rompió el corazón de la princesa Diana
Es bien sabido que el matrimonio conformado por la princesa Diana y el rey Carlos fue un verdadero infierno. Aunque ella pensaba que todo cambiaría con la llegada de sus hijos, pero no fue así.
El mundo entero lamentó su prematura muerte, sin embargo, lo que el mundo no sabía era cuán profundamente el rey Carlos le rompió el corazón a la princesa antes de fallecer. En esta nota de voces Críticas te contaremos la verdad desconocida sobre la forma en que el mandatario le rompió el corazón a la princesa del pueblo.
Cuando el actual rey se casó con Diana, ella pensó que su luna de miel sería como un sueño, pero no sucedió cómo se esperaba, y todo porque él actuaba un poco canalla en su luna de miel. La princesa Diana estaba tan enamorada que no podía quitar los ojos de su esposo, mientras que Charles estaba colgado de un viejo amor, pues, lucía unos gemelos que le regaló su antigua novia, Camila Parker. Así lo reveló en la biografía Diana: Her True Story in Her Own Words.
Los gemelos presentaban “C” entrelazadas para honrar la relación que tuvo el mandatario con quien hoy es su esposa. Sin duda, fue una imprudencia por su parte llevar este accesorio a su luna de miel con Diana, quizás lo hizo como una señal de advertencia de lo que sería su matrimonio. A pesar de esto, Diana soportó esta desfachatez de parte de su esposo, y pensó que era la mujer más afortunada, se embarazó en 1982 y tuvo a su primer hijo, el príncipe Guillermo. En el año 1984, nació el príncipe Harry, creyendo que su esposo se emocionaría, originó un destrozo a su familia.
Se dice que el rey Carlos deseaba una niña, pues ya tenía un varón y esperaba que su próximo hijo fuera una niña. Diana sabía lo que deseaba su esposo y cuando se enteró del sexo de su segundo hijo, se le ocultó al monarca.
Cuando el príncipe Harry nació, el rey Carlos lo miró y exclamó sorprendido “Oh, Dios es un niño y de pelo rojo”, comentario que lastimó profundamente a Diana, y de hecho fue la brecha que los separó por completo, ya que rechazaba a su propio hijo, primero por ser varón y segundo por tener el cabello rojo sin saber que las hermanas de Diana tenían ese mismo color de pelo, por lo que se debía a la genética de su familia materna.