Por Franco Alvarado
Enrique Borelli, un dictador de probeta que intenta silenciar la prensa
SALTA (Por FRanco Alvarado) El viejo dicho señala que “El poder no cambia a los hombres, los muestra como son”; principio aplicable al intendente de Cerrillos, Enrique Borelli, quien está más preocupado por ejercer su poder de dictadorzuelo a la vieja usanza medieval, que en poner orden en su municipio o dedicarse a arreglar las calles, las luces, ver la recolección de residuos, gestionar para que el pueblo deje de inundarse con cuatro gotas de lluvia y un sinfín de necesidades que tienen los cerrillanos.
Pero no, Borelli, ha demostrado que a él, la gestión municipal no le interesa. Le preocupa más encubrir lo que el pueblo dice a voz en cuello en las redes sociales, que imponer su autoridad. Claro, nadie puede imponer lo que no tiene. Y una cosa es el poder -mínimo, por cierto-, que otorga un sello de goma, y otra muy distinta es la autoridad.
Por principio, el poder es propio de los tiranos, en cambio la autoridad es señorío sólo de las personas de bien. Borrelli, sólo tiene unos gramos de poder.
Como todo personaje minusválido de argumentos para debatir lo publicado por este Medio, Borelli, echa mano al expediente de enviar una carta documento donde denuncia nuestra publicación como “falaces, agraviantes, de contenido injurioso y temerario”. Obviamente, sus asesores le hacen leer a Borelli “El diario de Yrigoyen”, porque carga contra este Medio que levanta la noticia a partir de una publicación de Facebook, donde los comentarios jocosos y algunos sí, “agraviantes, injuriosos y temerarios”, ofrecen identificados a sus autores. Nos preguntamos entonces; ¿Por qué, Borelli, no acciona contra los que le prenden la mecha a él?
Evidentemente, Borelli y sus asesores tampoco saben leer, o al menos interpretar contenidos, eso que se enseña en segundo grado de la primaria, porque el texto de la nota se refiere a episodios en modo potencial, jamás afirmando. Por lo demás, el texto denunciado por el que sería el dictador, Borelli, discurre en un estilo periodístico fresco y nunca injurioso o temerario. Habremos de hacer docencia de primaria con el que sería un tanto inadvertido en materia literaria -Borelli-, y aclararle, que “falaces” no son nuestras afirmaciones puesto que cuentan con el respaldo de las dichas publicaciones de las redes sociales; es decir tenemos fuente (Que aclarémosle a Borelli, no son las que echan agua, sino origen cierto de la noticia).
También, diremos al que sería un párvulo primario -Borelli-, que, según el Diccionario de la Real Lengua Española, “temerario”: “Dícese de quien actúa en modo audaz o impulsivo; comportamiento propio de los valientes”. Sobre lo cual diremos que si por valiente se trata de dar la cara para asumir la responsabilidad como editores, pues lo hacemos; y no necesitamos escondernos detrás de letrados para defender lo que todo Cerrillos sabe y comenta.
¿Habrá pensado Borelli, cuánto le costaría enviarle una carta documento a cada uno de los vecinos que dicen en las calles y en las redes estos juicios “agraviantes, injuriosos y temerarios”?
Como todo hombre público, el intendente Borelli, debería saber de antemano que el ejercicio de la política es echarse a los perros, donde es imposible conformar a todos los vecinos, de donde este intendente demuestra que no está preparado para el cargo al que llegó.
Y le daremos al caso una prueba concreta: no imaginamos al gobernador, Gustavo Sáenz, enviando cartas documento a todos los que se expresan de él con infamias, mentiras, doble intención o ironía; el hombre simplemente gobierna y deja que los caschis ladren. ¿Podría citar Borelli, acaso, un solo caso donde el gobernador Sáenz, haya dedicado su tiempo a la amenaza a algún medio? No, simplemente porque -repetimos- ejerce su función y no está ocupado en el conventillo.
Esta reacción , hasta pueril, demuestra el otro costado de la falta de preparación de Borelli, a las demandas de los vecinos expuestas en las redes sociales que parecería no satisface, ahora pretende violar el principio constitucional de libre ejercicio de la opinión. No comprendemos la hipersensibilidad cutánea de Borelli, toda vez que en ningún momento se lo acusó públicamente de ser el regente del “Munitelo”, ni de estar envuelto en razones de polleras, de donde no podemos rectificar lo que jamás dijimos.
Por fin, nos preocupa seriamente y alertamos a todos los Cerrillanos, esta conducta improcedente, falaz, injuriosa y temeraria, que Borelli asume contra un Medio de prensa, toda vez que denuncia su tendencia hacia el pensamiento único -el de él-, signo propio de los autócratas e improvisados; pues un gobernante de fuste, un demócrata que se precie, no trata de callar a la prensa con amenazas sino que calla a la oposición con una buena gestión.
Y este, parecería no estar siendo el caso. Informa Voces Críticas.