POR FRANCO ALVARADO
“Ética, ética... me suena”: Kuldeep Singh, el intendente que se compra a sí mismo
SALTA (Por Franco Alvarado) En Rosario de la Frontera, la ética pública parece haberse tomado unas largas vacaciones, y Kuldeep Singh, el intendente de la localidad, ha decidido aprovecharlas al máximo. Como si de una comedia de enredos se tratara, Singh protagoniza un espectáculo que podría titularse “Cómo hacer negocios consigo mismo y no morir en el intento”.
Desde las oficinas de Kuvefa SRL, una empresa que -¡Oh casualidad!-, figura a nombre del propio intendente, se emiten facturas dirigidas a la Municipalidad. Sí, esa misma Municipalidad que él dirige con el pulso firme de un hombre que claramente no está al tanto de las leyes. Porque, claro, ¿quién necesita normas cuando se tiene esa confianza infinita en uno mismo?
Pero esto no es todo; la historia mejora todavía más. Este no es el primer encuentro de Singh con los límites difusos entre lo propio y lo ajeno. Recordado es aquel inolvidable "accidente laboral" en el que, junto a una banda de encapuchados y con armas en mano, Singh decidió explorar nuevos horizontes “comerciales” en el predio de una empresa ajena. La justicia, siempre tan creativa, encontró en su caso una suerte de oportunidad de resocialización social, porque, claro, si algo enseña la política argentina es que siempre hay lugar para una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad.
Sin embargo, parece que los intentos de resocialización no fueron suficientes, porque las pruebas son contundentes: el acta constitutiva de la empresa, Kuvefa SRL y el Boletín Oficial confirman que las contrataciones de esa empresa con la Municipalidad no son fruto del azar, sino de una maestría particular en el arte de saltar sobre toda normativa. Como si eso fuera poco, no se habla de licitaciones transparentes, sino de contrataciones directas como plato del día.
¿Decoro? ¿Vergüenza? ¿Respeto por las instituciones? Categorías menores para un hombre que se permite lo que pocos pueden, como, ser cliente, proveedor y alcalde al mismo tiempo. Porque, al parecer, para Singh la ética es solo un concepto difuso que quizás escuchó alguna vez, pero que nunca se molestó en practicar.
Rosario de la Frontera tiene su propio reality show político, con un protagonista que mezcla la audacia de un empresario con la creatividad de un legislador autodidacta. Eso sí, con un pequeño problema: nadie le explicó que lo de “ser tu mejor cliente” no aplica cuando se trabaja para el Estado. Informa Voces Críticas.