Por Julio Casanova
Cafayate o la Casa de Rita: ni Gran Hermano tuvo tantas eliminaciones
A esta altura, ya hay que concluir que la intendente de Cafayate, Rita Guevara, tiene la capacidad (la única) de superar a toda ficción. Este último viernes, la Casa de Rita, alguna vez llamado edificio municipal, se vio sacudida por la intempestiva salida de varios de sus integrantes más notables. Ni Gran Hermano tuvo tantas eliminaciones juntas.
Este viernes último pasado, el escándalo fue el protagonista, con una Rita Guevara -dicen- presa de un ataque de nervios y llorando a grito pelado por los pasillos municipales mientras echaba funcionarios con el dedo. Obviamente, la actividad se paralizó (más todavía) y saltaron los tapones de todos mientras el municipio se convertía en un reñidero donde todos se culpaban y los gritos trepaban en intensidad.
Una de las promesas de la intendente, Guevara, que como es costumbre tampoco cumplió, fue la de pedir la renuncia a todo el gabinete en los primeros días de diciembre. No ocurrió. Según una fuente cercanas a los hechos, la piedra del escándalo era la responsable de Capital Humano, Claudia Soria, conocida en el pueblo como “La Clota” y que había formado una línea interna conocida como “El Clotismo”, cuya altanería y mal trato a los vecinos llegó hasta el Concejo Deliberante, que en sesión dijo que “si no estaba capacitada para el cargo, debía renunciar”. La Soria, demandó a los concejales por violencia de género. Con ser la mano ultraderecha de la intendente, para sorpresa de todos, “La Clota” fue nominada y expulsada de la Casa de Rita Guevara.

En una reunión muy tensa, celebrada el mismo viernes a la hora de almas -20 horas-, fueron eliminados también, Pablo Guantay, secretario de obras públicas, a quien su profesión de diseñador gráfico no le alcanzó para evitar la destrucción de las calles y menos todavía su reparación. También vio la puerta de salida, Victoria Castellanos, secretaria de gobierno, que reemplazara en ese cargo al icónico, Juan Chachagua, que diera el portazo en muy malos términos. Daniela Quinteros, hasta ayer, secretaria de obras privadas, también quedó privada pero de su cargo. Esto, entre los nombres más rutilantes.
El esquema de gobierno municipal viene desgranándose hace rato. El Concejo Deliberante, por ejemplo, no puede avanzar con el tratamiento del presupuesto porque que el encargado del sector, Sandro Guzmán, renunció y se fue, según informaron, envuelto en algún problema personal. También hizo sus valijas un contador de apellido Martina, que habría sido enviado por el gobierno de la provincia para monitorear las cuentas, pero el desbarajuste sería tal que se vio superado.
Siempre al decir de fuentes internas, el malestar vendría incubándose debido a la creciente injerencia en las decisiones políticas, administrativas y financieras, que tendrían el esposo de la Guevara, el sindicalista, Samuel López, quien, junto al abogado, Cesáreo Pastrana, estarían operando como “intendentes en la sombra”.
Con este panorama, empresarios y comerciantes, además otros funcionarios, temen por la realización de la próxima Serenata a Cafayate, ya presupuestada en 1.500 millones de pesos, cuando todavía no han quedado resueltos los números de la edición del año pasado. Informa Voces Críticas.