Por Franco Alvarado
El día que La Libertad Avanza pretendió patentar el pensamiento de los salteños
SALTA (Por Franco Alvarado) Si, estos muchachos de La Libertad Avanza, en ocasiones se parecen demasiado al kirchnerismo. Si algo nos enseñó la política argentina es que siempre hay personajes que creen que con sólo levantar la voz ya tienen la razón. Y en Salta, tenemos dos grandes campeones de esta ilusión mesiánica: Carlos Zapata y Emilia Orozco, los autoproclamados dueños de La Libertad Avanza en la provincia. ¡Y qué libertarios, che! Tan liberales que intentaron patentar la palabra “liberal” como si fuera una marca de fideos para hacerla “al uso nostro”.
La denuncia que presentaron contra el Frente Liberal Salteño, intentando impedir que usara ese nombre, es un capítulo digno de la mejor comedia política. Con un argumento propio de una tesis en “Derecho y Llantos”, afirmaban que la gente podría confundirse y dejar de creer que ellos son los verdaderos liberales. Claro, como si fuera que cuando uno ve a Zapata y Orozco, inmediatamente piensa en Adam Smith y no en dos oportunistas con complejo de influencers políticos. Tal vez, en lugar de un partido político debieran abrir un canal en Youtube.
Pero la justicia, en un acto de lucidez poco frecuente en estos tiempos, desestimó la denuncia, dejándolos en offside y con cara de haber apostado todo su capital político en un pleno fallido. No hubo confusión posible: el Frente Liberal Salteño existe, y el hecho de que critique a Milei por algunas decisiones políticas no lo convierte en un hereje del liberalismo. Al contrario, los herejes parecen ser ellos, que han convertido La Libertad Avanza en una franquicia personal, un kiosquito político donde todo se vende al mejor postor. Y si, como dice el saber vulgar: “Kiosquito, chiquitos y llenos de b…”
Detrás de todo esto, claro, se percibe la sombra de su jefe espiritual, el liliputiense Alfredo Olmedo, quien, a falta de amarillo membrillo en el partido libertario, decidió aportar el suyo. Con su estilo de terrateniente mesiánico, debe haberles dicho: “Muchachos, hay que quedarse con todo”, y ellos, fieles soldados, quisieron expropiar hasta el derecho a pensar diferente.
Al final, la jugada les salió peor que un experimento de alquimia en manos de un chamán. No sólo perdieron la denuncia, sino que le dieron más publicidad al Frente Liberal Salteño, que ahora se ve fortalecido y con un perfil más definido. En su intento de acaparar la escena, Zapata y Orozco terminaron haciendo el ridículo, demostrando que, en su versión de la libertad, la única opinión válida es la suya.
Así que tranquilos, salteños: su libertad de pensar sigue intacta. Lo que está en duda es si La Libertad Avanza en Salta tiene futuro o si solo es un globo amarillo con fuga de aire. Eso, solo el tiempo y el electorado lo dirán.