Por Franco Alvarado
Cafayate: en el mercado venden salmonella y Escherichia Colli a precios populares
SALTA (Por Franco Alvarado) Cafayate, tierra de sol, vino y… enfermedades a precios populares. Sí, señoras y señores, la última oferta del mercado no es precisamente una promoción en frutas o carnes de primera calidad, sino una degustación involuntaria de bacterias premium. Justo al lado del mercado, ese sitio donde se supone que la frescura y la higiene son la prioridad, nos encontramos con un basural digno de cualquier postal del descuido municipal, cortesía de una gestión que parece haber confundido el concepto de "saneamiento" con "paisajismo urbano con residuos".
Salmonella, Escherichia coli y otros suculentos microorganismos flotan en el aire como parte de una promoción imperdible: "Compre uno, lleve mil". Cada compra se convierte en una auténtica ruleta rusa gastronómica, porque en Cafayate el verdadero sabor está en la dosis de aventura que cada alimento trae consigo. ¿Qué mejor manera de fortalecer el sistema inmunológico que exponiéndolo a un verdadero campo de entrenamiento bacteriano, con el fomento de las autoridades locales?
La falta de autoridad de la intendente, Rita Guevara, se manifiesta claramente en que frente a los puestos del mercado, la Municipalidad posee un predio que la misma hizo techar, le puso piso y agua para que los vendedores se mudaran allí, pero nadie le hizo caso y todo sigue igual.
La desobediencia y el “qué me importa” la autoridad municipal, parece ser una costumbre en Cafayate, porque en medio de toda esta calamidad, durante la gestión de, Fernando Almeda, ahora candidato a senador, funcionaba ¡Nada menos que la Dirección de Bromatología!
El espectáculo es imperdible: bolsas de basura desparramadas con la misma elegancia que un bodegón de arte contemporáneo, líquidos de dudosa procedencia escurriéndose entre los puestos cual afluentes de un río cloacal, y un aroma penetrante que, lejos de abrir el apetito, invita a la contemplación filosófica sobre el abandono y la desidia. Eso sí, todo con la complicidad de quienes deberían velar por la higiene pública y que, evidentemente, han desarrollado una visión innovadora del concepto de salubridad: "El que sobrevive, más fuerte se hace".
Tal vez, estemos equivocados y nuestra maldad nos lleve a pensar mal, cuando en realidad sea que el Municipio de Cafayate está realizando un experimento social para acostumbrarnos a los desafíos del Apocalipsis que ya viene o, quién sabe, un programa piloto para reforzar la inmunidad colectiva.
Lo cierto es que, mientras la intendencia de Cafayate mira para otro lado—quizás ocupada en inaugurar baches o en justificar lo injustificable—, el mercado sigue ofreciendo algo más que productos regionales: una experiencia bacteriológica sin igual, todo a precios populares. Y si el sistema de salud colapsa, tranquilos, siempre se puede responsabilizar a los turistas o a algún chivo expiatorio de ocasión. Informa Voces Críticas.