Golpe al bolsillo
El pan sube hasta un 12% en Salta: insumos, impuestos y falta de control disparan los precios
SALTA (Redacción Voces Críticas) Los salteños deben prepararse para un nuevo golpe al bolsillo. Esta semana comenzaron a aplicarse aumentos en el precio del pan que van del 5% al 15%, con un promedio del 10% al 12%, según confirmó la Cámara de Panaderos de Salta. El incremento, que se generalizará en los próximos días, responde a un contexto de fuerte presión sobre los costos de producción, en un sector que ya atraviesa una situación crítica.
Los números que explican esta nueva suba muestran aumentos desmedidos en insumos clave. La margarina aumentó cinco veces en apenas un mes, la levadura pasó de costar 8.000 pesos a más de 50.000, y la carne para empanadas subió 4.000 pesos en solo tres semanas. A esto se suma un aumento del 25% en el precio de la harina, insumo fundamental para la producción de panificados.
Además de estos incrementos, las panaderías enfrentan subas constantes en servicios como luz y gas, aumentos salariales y una elevada carga impositiva. Desde el sector aseguran que no tienen margen para absorber los costos y que no les queda más opción que trasladarlos al precio final.
La Cámara de Panaderos también puso el foco en tres factores estructurales que profundizan la crisis: la concentración en la producción de insumos, políticas económicas que no se traducen en alivio real para las pymes y una presión fiscal considerada asfixiante y se traslada al precio del pan.
Como ejemplo, señalan que la levadura es fabricada solo por tres empresas en el país, lo que impide una competencia genuina y favorece la cartelización. También remarcaron que, pese a la baja de retenciones, el precio de la harina subió el mismo día del anuncio. Y advirtieron que la AFIP aplica intereses mensuales que superan el 7,5%, lo que equivale a más del 80% anual.
El impacto no solo se ve en los precios, sino también en el consumo. Las ventas han caído en forma sostenida por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. A esto se suma la competencia desleal que representan los vendedores informales, instalados en distintas esquinas de la ciudad, y la falta de créditos accesibles para mantener la actividad formal.
Aunque por el momento no se registraron cierres masivos de panaderías, desde el sector advierten que la situación es insostenible y que sin medidas concretas muchas pequeñas y medianas empresas podrían desaparecer. Mientras tanto, los precios siguen escalando: una docena de medialunas ya ronda los 700 pesos y el pan, como alimento básico, vuelve a convertirse en termómetro de la crisis económica. Informa Voces Críticas.