ELECCIONES LEGISLATIVAS
Ignacio Palarik, el candidato sin freno: alcohol, falta de patente y la campaña al borde del Código Penal
SALTA (Por Franco Alvarado) Si alguien pensaba que la política no podía seguir sorprendiendo, es porque no conocía a Ignacio Palarik, flamante candidato del Frente Justicialista en Capital. En plena campaña electoral, Palarik decidió sumar una nueva forma de contacto con el pueblo: manejando ebrio, sin seguro y —detalle no menor— sin patente. Tal vez en un intento de representar a los "invisibles", pensó que circular sin chapa identificatoria era una metáfora audaz de su propuesta política.
Pero el episodio no terminó ahí. Al ser detenido en un control vial, se constató que Palarik registraba 1,57 gramos de alcohol en sangre, más del triple de lo permitido por la ley. Como si se tratara de un spot de campaña para el descontrol, el vehículo que conducía también carecía de seguro, lo cual —según algunos malpensados— sería coherente con su estilo: prometer seguridad sin tenerla ni practicarla.
La ironía de este hecho no pasa desapercibida. ¿Qué clase de vocación por lo público puede exhibir alguien que no respeta ni las normas mínimas que garantizan la vida en comunidad? ¿Qué autoridad moral tiene un candidato que pone en riesgo a los demás en la vía pública, mientras se presenta como garante de leyes y convivencia?
Ignacio Palarik, que aspira a ocupar una banca para legislar, parece tener un concepto bastante flexible de lo que significa el "Estado de Derecho". Si de llegar a una sesión legislativa se tratara, ¿también lo haría zigzagueando, sin papeles, ni rumbo?
Desde el Frente Justicialista no se han emitido declaraciones, quizá aguardando que baje el nivel de alcohol en sangre —y en escándalo— antes de salir a defender lo indefendible. O quizás, como algunos bromean en los pasillos, están redactando un nuevo eslogan de campaña: "Con Palarik, la ley se negocia con un vaso en la mano y la patente en casa."
Este tipo de episodios, más que anecdóticos, son una radiografía preocupante del estado de nuestra dirigencia: candidatos que se presentan como referentes del pueblo, pero que desprecian las normas que ese mismo pueblo debe cumplir cada día. No es sólo una infracción vial. Es una señal de alarma política y ética. - Voces Críticas.