POR FRANCO ALVARADO
¿Esto votaron? El escándalo, la mentira, y el juicio por abuso sexual que enfrentará el nuevo senador Daniel Moreno
SALTA (Por Franco Alvarado) Todas las artimañas jurídicas intentadas por los abogados del intendente de Vaqueros y ahora electo senador por el Departamento de La Caldera, han fracasado. El acusado de abuso sexual simple, Daniel Moreno, irá finalmente a juicio en fecha a establecer. Se cae así la mentira con que Moreno trató de cubrir su supuesto nefando acto durante la campaña afirmando que la causa fue armada y que no habría juicio porque “La Corte de Justicia bajó la causa”.
Ahora, el electo senador, Daniel Moreno, enfrenta una gravísima situación judicial que desmiente por completo el relato que sostuvo durante su campaña. Acusado de abuso sexual simple contra una empleada municipal, a la que luego habría sometido a maltrato laboral sistemático y finalmente despedido mediante un ardid urdido por el departamento jurídico del municipio, Moreno no sólo carga con una denuncia judicial, sino también con una acusación ética y política aún más profunda: mintió descaradamente al electorado e intentó utilizar y ensuciar a la propia Corte de Justicia.
En efecto, durante la campaña proselitista, Moreno no vaciló en afirmar públicamente que la causa judicial en su contra era “armada”, y llegó al extremo de declarar, ante diversos medios de comunicación, que “la Corte de Justicia ya bajó la causa”. Hoy, la verdad lo alcanzó.
Con su declaración desestimando la causa, Moreno, demostró que no tiene ningún escrúpulo ético ni moral, como para mentir, con lo cual, además, estaba descalificando todo el proceso investigativo de la Justicia. Incluso, hasta la propia actuación del CIF, que envió móviles y personal especializado a fotografiar el lugar donde se habría cometido el abuso, como consta en el expediente, lo que habría demostrado que la denunciante estaba en la verdad.
También habría sido irregular el procedimiento por el cual, Daniel Moreno, consiguió que la víctima del abuso, fuera evaluada en el hospital psiquiátrico “Miguel Ragone”, en un intento de hacer pasar por desequilibrada a la empleada víctima del abuso que se imputa. Realizadas estas pericias -a pesar del reclamo posterior por el modo irregular en que llevaron a cabo por parte del Director del nosocomio, quien no habría estado en conocimiento del caso-, las mismas dieron que la denunciante se hallaba en perfectas condiciones psíquicas y emocionales.
El pasado 22 de mayo, la justicia llevó adelante la primera audiencia para analizar los elementos probatorios del caso, en la cual fueron rechazados los planteos de la defensa del acusado. Una semana más tarde, en la segunda audiencia, ocurrió exactamente lo mismo: la justicia volvió a ratificar que existen elementos suficientes para elevar la causa a juicio. De esta forma, quedó formalmente establecido que Daniel Moreno enfrentará un juicio oral y público, en fecha a determinar.
La gravedad institucional de este caso no radica únicamente en el tipo de delito que se le imputa a quien, paradójicamente, ahora debe representar a los vecinos de su departamento. Lo más alarmante es la manera en que el nuevo senador mintió en forma temeraria, involucrando incluso el nombre de la máxima autoridad judicial de la provincia, para desinformar, confundir y victimizarse frente a la opinión pública. Traducido, podría decirse incluso que con este accionar, Moreno, estaría demostrando la impunidad de que se siente investido y el desprecio por el orden judicial.
Este episodio no sólo expone el perfil de quien ocupará una banca en el Senado provincial, sino que pone en cuestión los filtros éticos, judiciales y políticos que permiten que una persona acusada de un delito contra la integridad de una mujer, y que ha demostrado una actitud persecutoria y de manipulación mediática, pueda sentarse en una banca legislativa como si nada hubiera ocurrido.
El sistema democrático exige transparencia, respeto por las instituciones y, sobre todo, una conducta irreprochable por parte de quienes aspiran a representar al pueblo. Daniel Moreno, hoy imputado por abuso sexual y procesado camino a juicio, no cumple con ninguno de estos requisitos. Al contrario, representa una de las caras más oscuras del cinismo político: la de quien miente sin pudor, oprime desde el poder y luego pide el voto de confianza de la ciudadanía.
¿Hasta cuándo tolerará el pueblo de La Caldera que su voz sea representada por alguien cuya conducta ha sido condenada ya por la evidencia judicial y, más aún, por el repudio moral de una sociedad que no quiere más impunidad? Informa Voces Críticas.