2025-11-02

LÁGRIMAS Y RISAS

El cementerio San Antonio se llenó de vida en el Día de los Santos Difuntos

Como cada 2 de noviembre, cientos de familias salteñas se acercaron al cementerio San Antonio de Padua para rendir homenaje a sus seres queridos
Por Redacción Voces Críticas

SALTA (Redacción Voces Críticas) Como cada año, el Día de los Santos Difuntos volvió a teñir de flores, oraciones y aromas el cementerio San Antonio de Padua. Desde temprano, cientos de familias salteñas se acercaron al histórico camposanto para rendir homenaje a sus seres queridos, en una jornada que combina fe, memoria y tradición popular.

A las ocho de la mañana, el movimiento por la festividad ya era intenso. En las veredas se levantaban puestos con flores, cruces y comidas caseras, mientras las familias ingresaban con coronas y velas. “Vendemos coronas, bizcochuelos y desayunos desde temprano”, contó Ana, una vendedora que desde hace años trabaja cada 2 de noviembre. Los ramos más sencillos costaban $3.000 y las coronas, alrededor de $2.000.

El clima fue de respeto y devoción, pero también de reencuentro. La jornada por el Día de los Santos Difuntos se vivió entre rezos y risas compartidas. Las tradicionales chichas de maíz y de maní, ofrecidas por vecinas de la zona, acompañaron las ofrendas. “Traje chicha casera, la grande a cuatro mil y la chica a dos mil”, comentó Claudia, mientras los visitantes degustaban la bebida que simboliza la unión con los antepasados.

El entorno del cementerio permaneció cortado al tránsito. Agentes municipales ordenaban el paso de peatones y vehículos, mientras las familias avanzaban con flores en las manos. “Todos los años venimos con mi mamá. En casa armamos la mesa con pan y agua desde el primero, y el dos venimos a visitar”, relató Verónica, una joven que mantenía viva la costumbre heredada de su abuela.

Más allá de lo religioso, la jornada reflejó el fuerte sentido comunitario de esta celebración. Los comerciantes, floristas y vecinos coincidieron en que el Día de los Santos Difuntos no es un día de tristeza, sino un espacio de memoria compartida. “Es recordar con alegría, agradecer y volver a estar cerca de quienes amamos”, resumió una vecina al dejar una flor sobre la tumba familiar.

En Salta, la tradición sigue más viva que nunca: entre la fe, los aromas y las oraciones, los salteños reafirmaron que el amor trasciende la muerte y que el recuerdo sigue siendo una forma de encuentro eterno. Informa Voces Críticas.

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