POLÉMICA
La Serenata a Cafayate otra vez bajo cuestionamiento: Falta de datos y dudas
Salta (Redacción Voces Críticas) El manejo económico de la Serenata a Cafayate volvió a quedar en el centro del debate público tras nuevos cuestionamientos por la falta de datos oficiales sobre cuánto costó la última edición y de dónde salieron los recursos para financiarla. A semanas de haberse realizado el tradicional festival folclórico, considerado uno de los eventos culturales más convocantes del calendario salteño, reaparecieron pedidos de mayor claridad en la administración de los fondos.
La discusión no es nueva. Desde hace varios años, vecinos y referentes locales vienen señalando que la Serenata a Cafayate se organiza con una importante inversión municipal, pero sin balances detallados que permitan conocer con precisión los ingresos, egresos y eventuales remanentes. Esa ausencia de información pública alimenta sospechas y reabre cada temporada el mismo interrogante sobre la rendición de cuentas.
El planteo tomó fuerza después de declaraciones radiales del periodista cafayateño José Ayusa, quien expuso públicamente la situación y reclamó mayor transparencia. Según indicó —información difundida por el propio Ayusa—, hasta el momento no se comunicó de manera oficial el costo total de la última Serenata a Cafayate ni las fuentes de financiamiento utilizadas para cubrir los gastos operativos, una práctica que, aseguró, se repite en distintas ediciones.
El comunicador recordó además que existe una ordenanza vigente desde 2017 que regula la realización del festival, aunque el manejo de los recursos queda bajo la órbita del Poder Ejecutivo municipal. En ese esquema, explicó, en algunos casos no interviene de forma directa el Concejo Deliberante, lo que limita los controles institucionales sobre los fondos que moviliza la Serenata a Cafayate, tanto en la actual gestión como en administraciones anteriores.
Al repasar antecedentes, Ayusa mencionó que durante los 50 años del evento se informó que el dinero sobrante se destinó al pago de sueldos municipales, mientras que en la edición siguiente se anunció la compra de un minibús y una retroexcavadora. Sin embargo, señaló que no se detallaron montos ni se exhibió documentación respaldatoria de esas adquisiciones, lo que volvió a instalar dudas sobre el destino concreto de los recursos generados por la Serenata a Cafayate.
Aunque reconoció que muchas de esas inversiones responden a necesidades reales de la comunidad, el reclamo apunta a garantizar el acceso a la información pública. Para el periodista, un festival con la magnitud histórica y simbólica de la Serenata a Cafayate merece reglas claras, balances abiertos y datos verificables, de modo que la celebración popular no quede opacada por cuestionamientos administrativos que se repiten año tras año.