MAL MOMENTO
El desplante de Milei a Orozco: gestionó el encuentro con los Benavides pero el Presidente la sacó de la foto
SALTA (Redacción Voces Críticas) En política, el encuadre lo es todo. Y esta vez, a Emilia Orozco la dejaron afuera. La diputada nacional por Salta, espada mediática de La Libertad Avanza, vivió una jornada de contrastes en Balcarce 50: pasó de la euforia por "gestionar" la visita de los hermanos Kevin y Luciano Benavides, a la invisibilidad absoluta en las fotos oficiales.
Orozco llegó exultante a la Casa Rosada. A través de sus redes sociales, se encargó de documentar cada paso: el ingreso, la caminata por los pasillos y la antesala del despacho presidencial. Sin embargo, cuando la puerta se abrió y llegó el momento de inmortalizar el encuentro con Javier Milei, el relato digital se cortó en seco.
"Un paso al costado, por favor"
Fuentes de Casa Rosada confirmaron que la legisladora efectivamente ingresó al despacho y participó del saludo inicial. Pero, al momento de disparar el flash, el propio Presidente habría intervenido de manera cordial pero firme. Milei pidió que la foto fuera "limpia": solo él y los deportistas de élite.
El resultado fue una postal puramente deportiva, sin rastros de la diputada que minutos antes se adjudicaba el éxito de la reunión. Ni una manga, ni una sombra. Orozco quedó literalmente fuera del cuadro.
El factor Sáenz y la estrategia del Congreso
Más allá del protocolo estético que suele cuidar el equipo de comunicación presidencial, en los pasillos de la Rosada la lectura fue puramente política. Milei atraviesa una etapa de negociaciones sensibles en el Congreso, donde el apoyo de los gobernadores —incluido Gustavo Sáenz— es vital para avanzar con temas como el Impuesto a las Ganancias.
Orozco representa el ala más confrontativa del libertarismo salteño, enfrentada abiertamente con el Grand Bourg. "Subirla" a la foto oficial era enviar un mensaje de hostilidad innecesario hacia el gobernador salteño en un momento donde el Gobierno Nacional prefiere la diplomacia parlamentaria por sobre la interna provincial.
El episodio dejó a la diputada en una posición incómoda: fue la gestora que no pudo mostrar el trofeo. En el mundo de la política, como en el rally más difícil del mundo, no solo importa llegar, sino saber leer el terreno. Esta vez, a Emilia Orozco le faltó hoja de ruta y terminó mirando el festejo desde la banquina del protocolo presidencial.