SEGURIDAD VIAL
Una reforma que divide: quieren flexibilizar la alcoholemia en Salta
Salta (Redacción Voces Críticas) A casi doce años de la implementación del régimen de tolerancia cero, la discusión por la alcoholemia vuelve al centro de la escena política en Salta. Un grupo de legisladores presentó un proyecto para modificar la ley actual y permitir que los conductores circulen con hasta 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, lo que implicaría un giro significativo en una de las normas de seguridad vial más estrictas de la provincia.
La iniciativa ingresó a la Cámara de Diputados en la antesala del inicio del período ordinario de sesiones y propone reemplazar el esquema de prohibición absoluta por un sistema progresivo de penalidades. De aprobarse, la alcoholemia dejaría de tener tolerancia cero y pasaría a contemplar distintos rangos, con sanciones que aumentarían según el nivel detectado en cada control.
Según el texto impulsado por los autores del proyecto, quienes registren alcoholemia de entre 0,5 y 1 gramo por litro enfrentarían multas económicas, retención de la licencia, inhabilitación temporaria y el secuestro del vehículo. Para valores superiores, las sanciones serían más duras, con mayores montos, suspensiones más extensas y pérdida de puntos en el carnet de conducir.
La propuesta también incluye agravantes específicos. En casos donde se conduzca con menores de edad, personas vulnerables o vehículos destinados al transporte de pasajeros o carga, las penas se duplicarían. Con ese esquema, la alcoholemia elevada en contextos de mayor riesgo implicaría consecuencias más severas, bajo la lógica de reforzar la prevención en situaciones críticas.
En los fundamentos, los legisladores sostienen que el cambio no apunta a flexibilizar controles sino a “modernizar” la normativa. Argumentan que el límite de alcoholemia de 0,5 es un estándar utilizado en numerosas provincias y países, y que permitiría equilibrar la seguridad vial con la actividad económica, especialmente en sectores como el turismo, la gastronomía y la vitivinicultura, que forman parte del perfil productivo salteño.