El gran desprecio de la Familia Real
Tras la muerte de su hermana Irene, dejan sola a la reina Sofía
La reina Sofía vuelve a estar en el centro de la atención mediática tras vivir un día marcado por la ausencia de sus familiares más cercanos. Apenas un mes después del fallecimiento de su hermana, la Princesa Irene de Grecia, la Emérita enfrentó un momento de profundo dolor sin la compañía de los Reyes Felipe y Letizia ni de sus nietas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.
La misa en memoria de Irene se celebró en un entorno íntimo, rodeada de amigos y familiares cercanos. Para la reina Sofía, la pérdida de su hermana, su confidente y gran apoyo personal, supuso un golpe emocional devastador. Este acto reflejó la profundidad del vínculo entre ambas, que se mantuvo durante décadas, y el vacío que deja la ausencia de Irene.
Lo que más llamó la atención fue quiénes no estuvieron presentes. Ni Felipe VI, ni Letizia, ni Leonor, ni Sofía acompañaron a la Emérita en este día. Esta ausencia rompe con la imagen de unidad familiar que la Casa Real suele proyectar en los momentos delicados, generando desconcierto entre expertos y observadores de la monarquía.
El contraste es evidente con el funeral anterior de Irene, al que sí asistió toda la familia en Madrid. Aquella ceremonia pública buscaba mostrar cohesión institucional, mientras que ahora, en un acto íntimo y sin cámaras oficiales, la familia optó por mantenerse al margen, dejando a la reina Sofía prácticamente sola en uno de sus momentos más duros.
Este gesto ha sido interpretado por muchos como un distanciamiento calculado. La figura de la consorte sigue siendo respetada, pero cada vez más apartada del primer plano estratégico de la monarquía. Felipe VI ha buscado proyectar un relato moderno y centrado en su reinado, mientras la Emérita representa un periodo anterior que encaja menos con esta narrativa.
La relación entre Sofía e Irene siempre fue excepcional. La princesa griega renunció a su vida propia para acompañar a su hermana en España, convirtiéndose en un soporte discreto pero fundamental. Ahora, con su muerte y la ausencia de los familiares más directos en la misa, se añade un componente polémico que resalta la soledad de la reina Sofía frente a la evolución de la Casa Real.