ENERGÍA EN ALERTA
Se encienden las alarmas por el gas en el NOA ante un invierno que genera preocupación
Salta (Redacción Voces Críticas) El panorama del gas en el norte argentino vuelve a encender señales de alerta de cara al invierno, con proyecciones que anticipan un escenario de escasez en los momentos de mayor demanda. A pocos meses de la llegada de las bajas temperaturas, distintos actores del sector advierten sobre posibles cortes y restricciones que podrían afectar tanto a industrias como a estaciones de GNC.
Uno de los principales problemas que condicionan el suministro de gas es la caída sostenida de la producción en la Cuenca Noroeste, especialmente en Salta. Los yacimientos del departamento San Martín, que alguna vez tuvieron un rol clave, hoy aportan volúmenes mínimos, lo que limita la capacidad de respuesta del sistema ante picos de consumo.
A esta situación se suma que el sistema de transporte de gas aún presenta limitaciones estructurales. Si bien se avanzó con la reversión del Gasoducto Norte para traer energía desde Vaca Muerta, las obras no están completamente finalizadas, lo que impide alcanzar el flujo necesario para abastecer al NOA en condiciones críticas.
El problema del gas también se ve agravado por cuellos de botella en la red troncal, especialmente en el nodo cordobés, que restringe el envío de mayores volúmenes hacia el norte. En este contexto, la capacidad instalada no logra cubrir la demanda que se dispara durante los días más fríos del invierno.
En el área metropolitana de Salta, la situación del gas presenta además dificultades vinculadas a la red de distribución, que no ha acompañado el crecimiento demográfico de las últimas décadas. Esta debilidad estructural se traduce en mayores riesgos de cortes, especialmente en el suministro destinado a estaciones de GNC.
Por otra parte, el esquema tarifario del gas también genera inquietud. Las recientes modificaciones en el sistema de transporte implican nuevos costos que podrían trasladarse a los usuarios, incrementando el impacto económico en un contexto ya complejo para hogares y sectores productivos.
Las proyecciones para el gas en el NOA muestran un desbalance entre oferta y demanda: mientras la región podría necesitar más de 22 millones de metros cúbicos diarios en los picos invernales, la capacidad actual de abastecimiento se ubica muy por debajo de ese nivel. Este escenario deja abierta la posibilidad de restricciones para priorizar el consumo residencial.
Con este panorama, el gas se convierte nuevamente en un factor de incertidumbre para el norte argentino, donde cada invierno reaviva un problema estructural aún sin solución definitiva.