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El día en que el Señor del Milagro fue gobernador de Salta

El día en que el Señor del Milagro fue gobernador de Salta
El día en que el Señor del Milagro fue gobernador de Salta
Por Redacción Voces Críticas
jueves 13 de septiembre de 2018

SALTA.- Los conflictos sociales y políticos son materia antigua, incluso aquellos donde el catolicismo se ve mezclado en cuestiones muy humanas. 

 Corría el año de 1861 cuando al sacerdote y caudillo tucumano José María del Campo se le diera por invadir el sur de la provincia de Salta. El “Cura”, como apodaban al insurgente, obligó a que en la metrópoli salteña tuviera que organizarse una fuerza militar para repeler tamaño avasallamiento territorial. 

Era gobernador entonces José María Todd, a quien un sector de adversario pretendía despojar del poder para lo cual se reunían en tertulias de neto corte conspirativo. 

A sabiendas Todd de que su gobernabilidad no estaba asegurada y de que durante su ausencia podrían los conjurados tratar de usurparle el sillón mayor, se dedicó a organizar la expedición cuyo objetivo era alcanzar la ciudades de Metán y Rosario de la Frontera, pensando en qué hacer para que no prosperara el golpe. 

Se cuenta que formadas las tropas y listas para marchar frente a la catedral, en acto solemne al que asistieron autoridades y pueblo, se elevaron rogativas al Señor del Milagro para amparar el bienestar de los defensores del territorio salteño y volvieran con bien de la empresa. 

Fue en esos momentos de solemne liturgia en que Todd –conocido por su fe cristiana- avanzó hacia la imagen del Santo Cristo del Milagro y frente a todos pronunció la siguiente arenga: "Señores: En estos momentos solemnes no es la insignia del poder sino la acción lo que se necesita. Este bastón de gobernador no me es útil en la campaña que voy a emprender. Yo lo deposito a los pies del protector de Salta”.

Finalmente no hubo enfrentamiento militar, pues antes de que las tropas de Salta llegaran al sitio, los tucumanos se retiraron sin saquear ni ejercer ningún tipo de violencia, en lo que se vio la mano milagrosa del Cristo. 

El gobernador Todd regresó a su plaza y a pesar de algunos comentarios y burlas sobre el depósito del bastón a los pies del Cristo, nadie se atrevió a alterar el orden ni el gobierno. El bastón se hallaba tal como Todd lo había depositado a los pies del Santo Cristo. 

Las crónicas cuentan que los opositores hicieron correr el rumor de que durante esos días “El Señor del Milagro había sido el gobernador de Salta”.

 

Por Martina Guzmán para Voces Críticas