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Lola Mora, áureo cincel del norte

Si nació en Salta o en Tucumán…, esa diatriba ya forma parte del anecdotario popular. Lola es una artista argentina, moderna y vanguardista
Lola Mora, áureo cincel del norte
Lola Mora, áureo cincel del norte
Por Redacción Voces Críticas
viernes 16 de noviembre de 2018

Lola Mora nació un 17 de noviembre de 1866. Definir si es realmente salteña o tucumana es la inextinguible diatriba a la que se someten sus biógrafos, pues nació en El Tala, localidad del sur de la provincia de Salta, y fue bautizada en Trancas, localidad de Tucumán, próxima a la anterior. Sus padres vivían en Salta, y en más de una oportunidad ella misma declaró ser tucumana.

Hija de Romualdo Alejandro Mora, catalán de origen, estanciero, y de Regina Vega Sardina, salteña, fue la tercera de siete hermanos. A la edad de 4 años se muda con su familia a vivir a San Miguel de Tucumán, ingresando al Colegio Sarmiento, en el cual brilló con luz propia.

El pintor italiano Santiago Falcucci arriba a Tucumán en 1887 para dar clases, y Lola ingresó en las filas de su alumnado. La pintura se abrió como un abanico ante ella, decantándose por el dibujo y el retrato. Comenzó a pintar retratos particulares, con lo que se ayudó para la realización de sus otras obras.

Realizó un excelente trabajo retratando al gobernador de Salta Delfín Leguizamón, hecho que la llevó a pintar en carbonilla, con motivo de la conmemoración del 9 de julio en el año 1894, una colección de 20 retratos de los gobernadores tucumanos, adquiridos por la Legislatura en su momento y hoy exhibidos en el Museo Avellaneda de San Miguel de Tucumán.

El presidente José Evaristo Uriburu le concede una beca para perfeccionarse en Europa. Allá marchó Lola con su arte y su decisión, conociendo su vocación. En Roma se dedica de lleno a la escultura. Sus viajes a Buenos Aires eran frecuentes y su fama crecía en Argentina, repicando sus éxitos europeos junto a las exposiciones y premios que recibía. De su autoría se conservan, entre las más conocidas: la Fuente de las Nereidas (instalada en Buenos Aires), la Libertad (Tucumán), Juan Bautista Alberdi (Tucumán) y los bajorrelieves de la Casa Histórica de Tucumán.

 

 

 

Luego exploró distintos campos: el mundo teatral y el cine, impulsando la cinematografía a la luz y dedicándose a exploraciones geológicas.

Murió en Buenos Aires el 7 de junio de 1936, dejándonos su maestría, tesón y la inquietud de una mujer avant garde, atraída por múltiples aficiones.