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domingo 14dejuniode 2026

QUÉ MIEDO

Salen a la luz los escalofriantes elementos que Rubén Mühlberger guardaba en su misterioso cuarto

El médico de los famosos tenía una habitación a la que no ingresaba nadie y ahora se conoció por qué
Rubén Mühlberger, médico de los famosos Fuente: (Instagram)
Rubén Mühlberger, médico de los famosos Fuente: (Instagram)
Por Redacción Voces Críticas
viernes 29 de mayo de 2020

Las investigaciones por las maniobras de Rubén Mühlberger en su estética siguen su curso y como todos los días, en Intrusos abordaron el tema y brindaron información de último momento. En esta oportunidad, la noticia tiene que ver con un sospechoso cuarto que el galeno tenía en su departamento, al cual nadie tenía acceso y permanecía cerrado con llave.

La primera en contar sobre esto, fue Paola Fuentes, ex empleada del médico de los famosos. La mujer aseguró en el reconocido programa, que la habitación tenía una importante seguridad que incluso cuando alguno de los trabajadores se acercaba, una alarma sonaba fuerte, alertando de la situación. Nunca supieron qué es lo que había adentro, hasta ahora, que una persona se animó a contar detalles.

Al respecto, Rodrigo Lussich señaló que Rubén Mühlberger guardaba en la mencionada habitación, sus secretos más oscuros, entre ellos, elementos médicos, materiales y morboesotéricos. En este sentido, el periodista reveló que la puerta siempre permanecía cerrada con candado y con una alarma que contenía un código alfanúmerico. 

En su interior, el doctor acusado de ejercer ilegalmente la medicina, guardaba perfumes importados, dinero en efectivo, anillos y relojes valuados en millones de dólares. Sumado a eso, también escondía los medicamentos que consumía y las inyecciones que se aplicaba, pues experimentaba los tratamientos con su propio cuerpo. En este sentido, Lussich reveló que el polémico médico llegó a tomar hasta 60 pastillas por día y aplicarse 40 inyecciones en la panza, para quemar grasas.

Los detalles no terminan ahí. En Intrusos también aseguraron que el creador de la terapia ortomolecular guardaba velas rojas y negras para los trabajos que hacía, además de los pedidos escritos que recibía para poder accionar sobre gente que él sentía que lo abandonaba y necesitaban que regresaran a realizar los tratamientos que ofrecía.

Por último, se conoció el sistema de último nivel que tenía en su casa y en la clínica. En ambos lugares, Rubén Mühlberger contaba con una centralita telefónica con internos ID, los cuales permitían escuchar todas las conversaciones de sus empleados y pacientes. Además, tenía una computadora desde donde chequeaba cada rincón de su casa.