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jueves 4dejuniode 2026

POR FRANCO ALVARADO

Salsa criolla: Estrada-Zapata, del síndrome del girasol al Revuelto Gramajo

Salsa criolla: Estrada-Zapata, del síndrome del girasol al Revuelto Gramajo
Salsa criolla: Estrada-Zapata, del síndrome del girasol al Revuelto Gramajo
Por Redacción Voces Críticas
lunes 08 de julio de 2024

SALTA (Por Franco Alvarado) En la política actual, ya no sorprende nada. Maquiavelo, con su arte de lo posible, se quedó corto. Ahora tenemos a los verdaderos magos de la política, capaces de cualquier truco, incluso de ser el comodín que encaja en cualquier mano.

Tomemos a Emiliano Estrada y Carlos Zapata, por ejemplo. Ambos diputados nacionales por Salta, representantes de dos extremos opuestos. Sí, opuestos, pero unidos en un acuerdo que desafía las leyes de la geometría: las paralelas aquí no solo se cruzan, se entrelazan y quizás hasta formen una línea continua que une el agua y el aceite. Ni el más audaz alquimista podría haber soñado con semejante mezcla.

ESTRADA Y ZAPATA

Zapata, en este caso, parece el hombre de mercurio de Terminator, asumiendo todas las formas posibles. No tiene un color definido, parece que todos le sientan bien. Por otro lado, Estrada, un kirchnerista confeso, que alguna vez dijo "A mí me conduce Wado de Pedro", ahora parece perdido sin su hoja de ruta, y ha encontrado un nuevo compañero de tabaco en Zapata.

Recordemos que, en las elecciones pasadas, Zapata se alió con una pócima política bastante exótica junto a los hermanos Biella y el propio Estrada. Una hipérbole política donde los extremos se tocan y se intercambian. Zapata, en este caso, es como una camiseta reversible, siempre lista para darle la vuelta según convenga. Estrada, en cambio, sigue fiel a su camiseta kirchnerista, aunque ya esté algo desgastada.

Lo más curioso, digno de un estudio botánico, es el caso de Zapata, afectado por una patología cervical que le hace torcer la cabeza hacia donde huele poder. Es el "síndrome del girasol", ese noble vegetal que siempre se gira hacia donde más calienta el sol.

Y como ahora el sol parece que no brilla en Cafayate sino en la Casa Rosada, allí apunta Zapata. No se entiende bien cómo es posible que esté haciendo equipo con un discípulo de Cristina Fernández. Es como si la Biblia y el calefón se juntaran para una tertulia donde el Revuelto Gramajo se convirtiera en el platillo estrella, una mezcla imposible de ingredientes que, a pesar de todo pronóstico, termina funcionando. En este escenario, Zapata y Estrada revuelven sus principios con la misma destreza con la que se baten los huevos, dejando a todos preguntándose si realmente hay algún método en su aparente locura.

En las cercanías de una Fiesta tan Patria como criolla, este menjunje de Estrada-Zapata, recuerda al tradicional Revuelto Gramajo, porque en esta política argentina, la combinación de Zapata y Estrada resulta tan inesperada y variopinta como ese tradicional plato, pero preparado por un chef con amnesia.

Todos juntos y revueltos, estos diputados nacionales parecen más interesados en crear una mezcla caótica de ideas y lealtades que en seguir una receta coherente. Igual que las papas fritas, el jamón y los huevos en el clásico platillo, Zapata y Estrada se mezclan en una sartén política donde los principios se baten y se revuelven hasta que nadie puede distinguir qué es qué. ¡Todo un festín para los amantes del desconcierto!