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POR ERNESTO BISCEGLIA PARA VOCES CRÍTICAS

Día de la Soberanía Nacional: Sobre Güemes, sus Gauchos y la historia que nos adeudan contar

Día de la Soberanía Nacional: Sobre Güemes, sus Gauchos y la historia que nos adeudan contar
Día de la Soberanía Nacional: Sobre Güemes, sus Gauchos y la historia que nos adeudan contar
Por Redacción Voces Críticas
domingo 17 de noviembre de 2024

SALTA (Por Ernesto Bisceglia para Voces Críticas) Siempre hemos estudiado la historia argentina según la mirada porteña y ha sido un relato también siempre incompleto. El Día de la Soberanía Nacional, celebrado el 20 de noviembre, rememora el combate de la Vuelta de Obligado en 1845, un enfrentamiento heroico, pero asimismo, incompleto. La historiografía tradicional lo presenta como una gesta de resistencia ante el imperialismo británico y francés, bajo el gobierno de Juan Manuel de Rosas, que se destacó por sus cualidades cívicas y republicanas, precisamente. Sin embargo, la realidad es que, a pesar del esfuerzo y el coraje de los combatientes, las cadenas que cruzaban el Paraná fueron sobrepasadas y los barcos extranjeros continuaron su curso.

El protagonismo que se le otorga a Rosas en este hecho deja de lado un análisis más profundo y que toca lo que podríamos llamar, la historia institucional del país. Porque, digamos, a modo de ejemplo, que los norteamericanos protagonizaron su revolución en 1776, declarando la Independencia el 4 de Julio de ese año, aunque no tuvieron un gobierno central sólido. Le siguieron años de guerra durante los cuales los estados operaron bajo sus propias constituciones hasta 1781, cuando los artículos de la Confederación entran en vigor después de ser ratificados por todos los estados. 

En 1787, se convocó a la Convención Constitucional en Filadelfia para revisar los Artículos de la Confederación y se redactó una nueva Constitución. Dos años más tarde -1789-, la Constitución entra oficialmente en vigencia el 4 de marzo, y George Washington se convierte en el primer presidente bajo este marco legal. Es decir, que desde la declaración de independencia en 1776 hasta la entrada en vigor de la Constitución en 1789, pasaron 13 años para que Estados Unidos fuera un país constitucionalmente determinado. 

En este país, desde el Movimiento de Mayo de 1810, durante la década siguiente fue imposible mantener un gobierno estable, a pesar de la Declaración de la Independencia en 1816, que se hizo en el interior, en Tucumán y no en la metrópoli, Buenos Aires. Luego de desatada la anarquía, sobrevendría el largo gobierno de Juan Manuel de Rosas, casi cuatro décadas, durante los cuales se negó a constituir una nación verdaderamente unida. 

Para más, Rosas, el paladín de la “Soberanía Nacional”, irónicamente, murió en tierras inglesas, el país que había intentado imponerse en el Paraná. Este detalle no disminuye la importancia de la Vuelta de Obligado, pero invita a reflexionar sobre cómo la historia argentina ha sido contada, muchas veces desde una mirada porteñocéntrica, dejando en penumbras a otros héroes y regiones que forjaron nuestra soberanía.

El General Güemes, sus Gauchos y el Norte olvidado

Entre las deudas de esa historiografía nacional se encuentra el reconocimiento pleno al general Martín Miguel de Güemes y a sus Gauchos. Porque fue en el norte donde se consolidó la idea de una Patria soberana, no en un combate aislado, sino en una lucha sostenida que garantizó la independencia del territorio argentino. Casi doscientos enfrentamientos, todos librados en tierras del Norte, en Salta y el Alto Perú. Es lo que llamamos historiográficamente: la Gesta Güemesiana. 

Cuando leemos el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional, se señala allí a “los pactos preexistentes” como antecedentes de Aquella. Esos pactos mencionados, en gran medida eran acuerdos de colaboración y defensivos firmados por las provincias del litoral, Córdoba y Buenos Aires. Pero durante el gobierno de Rosas, no hubo intención de darle Constitución al país. 

Prueba de lo que venimos diciendo es que el “Pacto de los Cerrillos”, impulsado por Güemes, no sólo evitó una guerra entre hermanos, sino que permitió la unidad necesaria para la declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán en 1816. Fue una muestra de liderazgo y compromiso con la causa libertaria, en contraste con quienes negociaban intereses personales o regionales.

Podemos decir así, que la idea de Patria (y Patria Sudamericana), de Nación y de Soberanía, nacieron en el interior y por mano de Güemes y sus Gauchos. 

A diferencia de Rosas que murió en Southampton -Inglaterra-; el General Güemes rechazó los ofrecimientos españoles de títulos, honores y comodidades para sus hijos, eligiendo morir en su tierra, una fría noche de junio, herido y sin más refugio que un árbol, dejando un ejemplo de sacrificio que aún resuena como un eco de la verdadera Soberanía: la que no se negocia ni se exilia.

La necesidad de escribir una historiografía desde el Norte Grande

Aquella Gesta Güemesiana – y Belgraniana, también-, ocupó el espacio físico casi idéntico al que casi dos siglos más tarde se señalara como intento político de unidad con el Norte Grande, con lo que queremos decir la importancia de conocer nuestra historia regional como soporte de las políticas actuales. 

Lamentablemente, los estudios históricos en Salta han sido relegados. El Instituto Güemesiano de Salta duerme el sueño de los justos (o de los injustos…), el Instituto San Felipe y Santiago agoniza y otras expresiones como la Senda Gloriosa de la Patria, tratan de sobrevivir con esfuerzos particulares. 

Es urgente reactivar el potencial intelectual de las nuevas generaciones para reivindicar la lucha del Norte y colocar en el lugar que corresponde a héroes como el General Güemes y sus Gauchos. No se trata de negar el valor de la Vuelta de Obligado, sino de integrarla a un relato más completo, donde el concepto de Soberanía no se reduzca a un acto aislado, sino que sea entendido como un proceso forjado por múltiples regiones y actores.

Un llamado al reconocimiento pleno

El Día de la Soberanía Nacional debería ser una oportunidad para reflexionar sobre qué significa ser soberanos en la actualidad. Si bien es importante recordar batallas como la de Obligado, también es esencial destacar a quienes dieron cuerpo y alma por una Patria Libre y Soberana, como Güemes y el Gauchaje saltojujeño y altoperuano.

La verdadera soberanía no se erige en un Puerto ni en una cadena tendida sobre un río. Se construye con la unión de las Regiones, el respeto a sus historias y el reconocimiento pleno de todos los actores que lucharon por nuestra Independencia. Sólo así podremos comprender el verdadero significado de este día y honrar a quienes forjaron nuestro destino como Nación.

Hoy, más que nunca, es necesario recordar que la Soberanía no es un monumento; es un compromiso con la Verdad y la Memoria colectiva de todos los argentinos. -