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María sostiene la esperanza

Semana Santa: ¿qué pasó el Sábado Santo?

En el silencio profundo que envuelve al mundo tras la muerte de Cristo, la figura de la Virgen se alza como faro de fe
Semana Santa: ¿qué pasó el Sábado Santo?
Semana Santa: ¿qué pasó el Sábado Santo?
Por Redacción Voces Críticas
sábado 19 de abril de 2025

SALTA (Redacción Voces Críticas) En el año 2010, el Papa Benedicto XVI describió el Sábado Santo como “el día del ocultamiento de Dios”, evocando una antigua homilía que habla de un gran silencio sobre la tierra. Cristo ha muerto, el Rey “duerme”, y el mundo entero queda en suspenso. La esperanza parece desvanecerse y la incertidumbre gana terreno.

Es lo que repetimos en el Credo cada vez que decimos: “descendió a los infiernos”. Porque el Señor no solo murió en esta fecha, sino que llevó su amor a lo más profundo del dolor humano, allí donde nadie más podría llegar. Penetró la soledad, atravesó el abandono, y desde la tiniebla encendió una luz que no se apaga.

En ese panorama desolador, María no vacila. Si los apóstoles se esconden, si las mujeres van al sepulcro con aromas porque dan por cerrado el capítulo, si los discípulos caminan hacia Emaús creyendo que todo terminó, la Virgen permanece de pie.

El P. Juan José Paniagua recuerda que muchos habían creído que Jesús sería un libertador al estilo de los grandes líderes guerreros. Al ver su muerte en la cruz, sintieron que todo había sido un error. Pero María no. La Madre de Dios, aun con el corazón traspasado, sostiene la promesa sobre la que se funda este Sábado Santo.

El Sábado Santo, lejos de ser solo un día de duelo, es también el día de la fe sin pruebas. La fe de la Virgen, que no necesitó ver al Hijo resucitado para creer que la muerte no era el final. Ella no fue al sepulcro. No porque no amara, sino porque ya sabía. Había creído en la palabra del Hijo y la guardaba en su corazón.

En contraste, las demás mujeres lloraban al ver el sepulcro vacío. Pensaban que se habían llevado el cuerpo, no entendían. “¿Por qué lloras?”, le preguntan los ángeles a María Magdalena. Solo al ver al Señor con sus propios ojos, creen. María, en cambio, nunca dejó de creer.

Este día nos interpela. En un mundo que muchas veces se siente igual de silencioso y abandonado, ¿seremos capaces de creer sin ver? ¿De sostener la fe aun cuando no hay señales? María, Madre de la esperanza, nos muestra el camino: creer, esperar, confiar. Hoy el Rey duerme, sí. Pero la historia no terminó. María lo sabe. Y su fe, silenciosa pero firme, es el preludio de la luz que se avecina. Informa Voces Críticas.