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miércoles 3dejuniode 2026

INSULTOS Y VIOLENCIA

“La minimizaba y la insultaba frente a sus hijos”: el duro retrato de la relación antes del femicidio de Mercedes

Durante los alegatos, la fiscal expuso un patrón sostenido de violencia física, psicológica y económica que sufría la víctima
Por Redacción Voces Críticas
miércoles 29 de abril de 2026

SALTA (Redacción Voces Críticas) En el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la fiscal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, profundizó la acusación contra José Eduardo Figueroa al reconstruir, a través de múltiples testimonios, un escenario marcado por la violencia sistemática dentro de la relación.

La representante del Ministerio Público sostuvo que no se trató de hechos aislados, sino de un patrón reiterado de agresiones físicas, psicológicas y económicas que se mantuvo en el tiempo y que terminó en el desenlace fatal.

Uno de los testimonios más contundentes fue el de Alejandra Jiménez, tía de la víctima, quien describió cómo el acusado ejercía una constante desvalorización. Según su relato, Figueroa insultaba a Mercedes incluso frente a sus hijos y la denigraba de manera permanente. En esa línea, sostuvo que la trataba con términos ofensivos y la hacía sentir inferior.

A este cuadro se sumaron las declaraciones de su amiga Agustina García, quien aseguró que el imputado ridiculizaba a la víctima y desmerecía sus proyectos personales, incluyendo su emprendimiento, en un contexto de permanente desprecio.

Los relatos también dieron cuenta de episodios de violencia física. Rita Costilla, niñera de los hijos, afirmó haber presenciado situaciones en las que Mercedes fue empujada y zamarreada. Otros testigos señalaron que la víctima había mencionado hechos aún más graves, como intentos de asfixia y agresiones durante discusiones.

Según la acusación, la violencia no solo era física o verbal, sino también estructural. La fiscal detalló que Figueroa ejercía un control constante sobre la vida de la víctima: supervisaba sus movimientos, exigía saber dónde estaba mediante videollamadas y la acompañaba para vigilarla.

A esto se sumaba un componente económico. De acuerdo a los testimonios, el acusado era el principal sostén económico y utilizaba esa posición para ejercer poder, obligándola a depender de él incluso para gastos básicos.

Para la fiscalía, todos estos elementos configuran un claro contexto de violencia de género que permite entender el crimen como un femicidio agravado, tal como se sostiene en la acusación.

El juicio continúa en su etapa final, donde el tribunal deberá determinar la responsabilidad penal del imputado en un caso que conmocionó a la sociedad salteña.