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jueves 9dejuliode 2026

9 DE JULIO

¿Qué significa ser independientes en 2026?

Por Julio Casanova
jueves 09 de julio de 2026

SALTA (Por Julio Casanova para Voces Críticas) Hay una curiosa costumbre argentina: convertir las fechas patrias en museos. Las recordamos con discursos solemnes, desfiles escolares y banderas en los balcones, pero pocas veces nos preguntamos qué nos dirían hoy aquellos hombres que, el 9 de julio de 1816, decidieron declarar la Independencia.

No fueron ingenuos. Sabían perfectamente que la libertad no terminaba con una firma. Declarar la Independencia fue apenas el comienzo de una tarea infinitamente más compleja: construir un Estado, organizar una economía, asegurar las fronteras, educar a un pueblo y darle estabilidad política a un territorio inmenso.

Dos siglos después seguimos discutiendo muchos de aquellos mismos problemas.

La Argentina continúa atrapada entre un centralismo que concentra recursos y decisiones, un federalismo que suele quedarse en los discursos y una dirigencia que, con demasiada frecuencia, piensa más en la próxima elección que en la próxima generación.

El gobierno del presidente Javier Milei ha planteado una transformación profunda del Estado bajo la premisa de reducir el gasto público, desregular la economía y devolver protagonismo al sector privado. Es una discusión legítima y necesaria. Sin embargo, ninguna reforma económica podrá consolidarse si no va acompañada de una reforma institucional y cultural de igual magnitud.

La verdadera independencia del siglo XXI ya no pasa por romper cadenas coloniales. Pasa por romper otras dependencias mucho más silenciosas: depender del déficit permanente, de la inflación, de la emisión como solución política y de la improvisación. Depender de un sistema educativo que muchas veces forma ciudadanos para un mundo que ya dejó de existir.

Mientras el planeta discute inteligencia artificial, computación cuántica, energía, minería estratégica y biotecnología, la Argentina todavía consume buena parte de su energía política en disputas menores, agravios personales y enfrentamientos que rara vez producen soluciones.

El litio, el cobre, Vaca Muerta, la agroindustria, la economía del conocimiento y la posición geopolítica del norte argentino ofrecen oportunidades extraordinarias, pero ninguna riqueza natural sustituye la falta de acuerdos políticos duraderos.

Las naciones que progresan no son las que nunca discuten. Son las que logran establecer un conjunto de objetivos permanentes que sobreviven a los cambios de gobierno. Quizás esa sea la enseñanza más vigente del Congreso de Tucumán.

Aquel grupo de diputados pensaba distinto, provenía de provincias diferentes y defendía intereses diversos. Sin embargo, comprendió que existía una prioridad superior: asegurar la existencia misma de la Nación.

Celebrar el 9 de Julio no consiste solamente en mirar hacia 1816. Consiste, sobre todo, en preguntarnos si estamos siendo dignos de aquella generación que decidió asumir riesgos extraordinarios para legarnos un país libre.

La Independencia fue conquistada una sola vez, pero la responsabilidad de merecerla se renueva todos los días.