2018-10-23

ASÍ NEGOCIAN SU PODER

Saucelito: Dudas, sospechas e intrigas en los pagos de Miguel Ángel Isa

Colectivos transportando a unas cincuenta familias, fueron depositadas en el lugar

SALTA.- Ubicado a unos 230 kilómetros de la Ciudad de Salta se encuentra Saucelito, un pequeño paraje de la Colonia Santa Rosa, en el Departamento de Orán, un pueblo que alguna vez, hace como medio siglo atrás era visto como un vergel y hoy agoniza en medio del olvido y cuyos habitantes tienen contaminada el agua y según parece hasta su sociedad culpa de la desidia y manejo político de algunos capitostes. 

En realidad, el panorama de Saucelito es común a otras localidades que son utilizadas como canteras de votos y como vertedero de hombres y mujeres  a quienes se explota para sacar unos sufragios, mientras se hunden en la ignominia y la desesperanza. 

Así, ocurrió que, llegó hasta Saucelito, un par de colectivos transportando a unas cincuenta familias a quienes depositaron en el lugar. Los recién llegados procedieron a ocupar tierras de una finca que perteneciera a un lugareño, Francisco “Pancho” Martínez, a la sazón fallecido y quien supuestamente les habría donado unas cincuenta hectáreas. 

Con estos “justos títulos”, (o sea ninguno legal), los integrantes del contingente comenzaron a desmalezar el lugar y preparar el terreno para asentarse. Invocando su condición de supuestos originarios esta gente actuó con total impunidad generando fricciones con los vecinos del lugar que terminaron en escenas de pugilato. 

Ante el cariz que había tomado la situación, los vecinos dispusieron efectuar un corte de ruta, el que se mantuvo hasta la llegada de la policía. En ese momento hicieron su aparición el juez de paz Oscar Fernández y el entonces intendente Dardo Quiroga, ambos intercediendo por los “okupas” y solicitando que levanten el corte de ruta porque venían a solucionar todo. A sumarse al grupo de autoridades llegó el entonces secretario de gobierno, Jorge Domínguez, pidiendo que nadie hiciera problemas porque ya les habían conseguido lugar en Colonia Santa Rosa. 

El lugar elegido para enviar a los asentados no fue otro que el terraplén del ferrocarril que pertenece al Estado nacional, donde comenzó el segundo capítulo del problema, ya que a poco de hallarse en esos terrenos, esta gente, comenzó a desparramarse por las calles de pueblo provocando disturbios de toda clase. Desde mendigar hasta actitudes violentas, daños a las propiedades por parte de los chicos que “ondeaban” los edificios, intentos de “avances” sobre las mujeres que iban de compras y otros propios de inadaptados. 

¿Quiénes son y a quién responden?

Consultadas las fuentes sobre estos episodios, los testimonios son coincidentes en denunciar que se trataría de punteros del doctor Guerra y del vicegobernador Miguel Isa, ya que los colectivos en que se desplazaban ostentaban afiches con el rostro y el logo de estos dos políticos.  

Apenas unas horas de asentados  y todos comenzaron a recibir una copiosa ayuda como cables, luz, cuchetas, bolsones, chapas, mientras los habitantes de Saucelito padecen la falta de elementos que van a solicitar al municipio, porque nunca tienen. 

Al frente de esta tribu –propiamente dicho- que se identifica con las siglos de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), se encontraba Remigia Sixta Flores, una conocida cacique que tendría una relación de proximidad política con Miguel Isa. De hecho, estos grupos serían la fuerza de choque político, de quien pretende competir por la gobernación de Salta el año próximo. 

La familia de la dicha “cacique” Flores es propiamente tal, una “familia mafiosa”, ya que las mismas fuentes aseguran de que la ocupación de ésta sería la venta de drogas, actividad por la cual, dos de sus hijos, pagan penas de cárcel ahora. A su vez, el marido de esta mujer, de apellido Gareca y que suele trasladarse en una camioneta blanca 4x4, a la vez que trabaja de portero en el Ingenio Ledesma, cobra junto a su familia el plan “Argentina trabaja”, una paradoja el nombre, ciertamente. 

Los vecinos acusan a la cacique Flores de haber introducido la droga en el pueblo y de dominar los grupos de piqueteros que hacen del corte de ruta otro negocio paralelo. 

Las sospechas del vínculo entre esta mujer –Flores- y el vicegobernador se fortalecen cuando se conoce de que Miguel Isa ha visitado Saucelito y que al llegar fue en busca directamente de la mujer que comanda esta banda de “okupas” a sueldo.

Miguel Isa y la tendencia a trazar alianzas con los corruptos

Bien se podría decir que lo de Miguel Isa ya es una suerte de “modus operandi” en cuanto a buscar aliados entre gente de dudosa moral o bien proscriptos. Siempre en el marco de esa geografía ardiente que es el norte de Salta, ahora se menciona el nombre de Carlos Villalba como un supuesto aliado de Isa y a quien el actual vicegobernador le habría prometido apoyo para devolverlo a la silla del municipio de Salvador Mazza. 

El nombre de Carlos Villalba no saltó a la fama por ningún mérito moral o patriótico, sino por haber sido encontrado en un cabaret clandestino“Terra Nostra”- en ropas menores –y con menores-, luego de lo cual fue acusado, incluso, de que habría tenido cercanía con tratantes de blancas que operaban desde Chile. 

Para más, el dicho lupanar habría sido propiedad de un sujeto, Francisco Marcelo Russo, conocido con el alias de “El “Chicho”, personaje para algunos de características siniestras y muy allegado a Miguel Isa, tanto que este Russo en su momento era sindicado como quien se encargaba de cobrar “la diaria” a los fruteros y cuentapropistas que estacionaban sus carros, desde la esquina de 20 de Febrero y España hasta las inmediaciones del Mercado San Miguel. En efecto, siendo que dichos lugares están prohibidos para establecer puestos de ventas ambulantes, solía comentarse en el ambiente, de que mediante el pago de un “peaje” que cobraría el dicho Russo, podían realizar sus operaciones, no sólo ocupando de manera peligrosa arterias céntricas, sino que además, sin el control de bromatología y de la Dirección de Control para corroborar que las balanzas estaban realmente calibradas. 
 
Sería esta una muestra más de que los que prometen renovación y cambio, en realidad son los primeros garantes de un modo de hacer política donde el acomodo, la prebenda, el asistencialismo y la prepotencia continúan siendo las prácticas habituales. Lamentable.

Por Franco Alvarado para Voces Críticas

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