PREOCUPANTE
Estamos peor que en 2002. ¿Dónde hay más pobres?
ARGENTINA.- Casi 3 millones de personas en todo el país cayeron bajo la línea de pobrezadurante 2018, año en que la devaluación del peso y la aceleración de la inflación licuó parte del poder de compra de los salarios.
Esta situación, el freno en la actividad y la suba del desempleo prepararon el terreno para un incremento en los índices de pobreza, en la que ya están incluidas más de 14,4 millones de personas.
Según TN, el salto entre los últimos datos de 2017 y de 2018 muestran, así, una diferencia de casi siete puntos en la medición de población que no llega a cubrir la canasta básica. No se registraba una variación tan marcada de un año a otro desde 2002, cuando los indicadores sociales reflejaron las consecuencias del estallido de la crisis de diciembre de 2001. En esa ocasión la pobreza había aumentado alrededor de 20 puntos.
Los cambios de metodología para medir la pobreza que tuvieron lugar en los últimos años, más la intervención del Indec durante el Gobierno kirchnerista y la interrupción de la publicación del índice hacia el final de la administración de Cristina Kirchner hicieron complejo el seguimiento de una cifra única. A pesar de eso, un estudio privado trabajó en una reconstrucción de la serie histórica de pobreza desde 2010 hasta acá, a partir de datos oficiales.
Los economistas Daniel Schteingart, Guido Zack y Federico Favata llegaron a la conclusión, entonces, que cuando Mauricio Macri asumió la presidencia a fines de 2015, la pobreza era de 26,9%. Con ese dato establecido, el cálculo de incremento de la pobreza desde el inicio del mandato de Cambiemos es de poco más de cinco puntos porcentuales.
Uno de los datos que ofrece el informe del Indec es la llamada brecha de pobreza, que mide cuál es la diferencia entre el ingreso promedio que tuvo la población pobre y lo que habrían necesitado para llegar a cubrir efectivamente la canasta básica total (CBT).
Durante la segunda mitad de 2018 una familia precisó $24.357 mensualespara afrontar los gastos alimentarios, de salud, educación, transporte y vestimenta, que son los elementos que están incluidos en la CBT. Pero en ese periodo, los ingresos de las personas consideradas pobres fueron, en promedio, de $14.872. Eso significa que la brecha entre sus remuneraciones y el costo de salir de la pobreza fue de casi 39% (unos $9.400).
Este dato habitualmente es tomado en cuenta como una muestra de la "intensidad" de la pobreza y para poder diferenciar cuáles son las particularidades entre las 14,4 millones de personas que están bajo la línea de la canasta básica. Cuanto más alta sea esa diferencia, más difícil será el camino para revertir su situación.
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Como comparación, a fines de 2017 la brecha era de 35,5%. Hasta la primera mitad de 2018 había subido levemente hasta 36,2%, pero en el segundo semestre, al ritmo del derrumbe en la capacidad de compra del salario, saltó hasta casi 39%. Dicho de otro modo, el sueldo promedio de los pobres solo les alcanza para cubrir el 61% de la canasta básica.
En relación a esto, la consultora LCG realizó una estimación, con este último dato, sobre cuánto sería el costo de "erradicar la pobreza". "La meta de 'pobreza cero' que se fijó inicialmente el Gobierno demandaría una transferencia extra de recursos por $244.000 millones anuales a los 2,1 millones de hogares pobres por año. Implicaría aumentar el gasto social en 1,7% del PBI por año, muy por encima de la concesión otorgada por el FMI para paliar el deterioro de la situación social (0,3% del PBI según la última revisión)".
Ecolatina hizo una radiografía general de la pobreza en los distintos grupos de edades de la población. "Estructuralmente, en Argentina la pobreza afecta en mayor medida a los niños (menores de 14 años). Durante el segundo semestre de 2018 el 46,8% de los niños eran pobres y el atraso del poder de compra de la AUH complejizó esta situación. Los jubilados también sufrieron las consecuencias del deterioro económico: los aumentos de los haberes perdieron por varias cabezas frente a la inflación. Por su parte, los adultos (típicamente tienen empleos más estables) fueron los menos golpeados".